Economía

Sector que más emplea carece de auxilio financiero ante la recesión

Pese a generar más del 60% de fuentes de trabajo, las mipymes no gozan de medidas de apoyo crediticio, a diferencia de la producción agropecuaria, que sí recibe respaldo desde el Gobierno.

El sector de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) sufrió una caída de ventas de hasta 25% en el corriente año (en coincidencia con la reducción de 2,5% del producto interno bruto (PIB) en el primer semestre) y hasta tuvo que proceder al despido de personal para lograr “sobrevivir”, informó Guillermina de Imlach, presidenta de la Asociación de Industriales Mipymes (Asomipymes).

Sin embargo, este segmento no se ve beneficiado con las facilidades de refinanciación de deudas y recalificación de clientes, medidas que sí se destinan a los productores agropecuarios, incluso con disposiciones desde el Banco Central del Paraguay (BCP). Estas han logrado madurar al interior de la economía, a partir de su aplicación a lo largo de la década, según celebró días atrás el titular de la banca matriz, José Cantero.

Las mipymes no forman parte de las estrategias de apoyo financiero, a pesar de que generan casi el 65% del empleo en el país: el 34% de la creación de puestos de trabajo en Paraguay corresponde a empresas privadas de hasta 50 personas asalariadas y el 30,7% al área de cuentapropistas unipersonales y empresa familiar de 2 a 5 personas. Esto, de acuerdo con datos recogidos por la Organización Internacional del Trabajo-OIT.

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“La recesión obviamente la sentimos también, porque los grandes no nos dan el trabajo. Bajaron todas las facturaciones, bajaron todas las ventas y estamos trabajando para sobrevivir”, sostuvo la presidenta de Asomipymes.

El viceministro de Mipymes del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Isaac Godoy, recordó que buscaron lograr cierto apoyo para el sector desde el Banco Nacional de Fomento (BNF), pero sin éxito hasta el momento. Explicó que las mipymes de por sí enfrentan dificultades para el acceso al crédito en condiciones convenientes, ya que son consideradas un sector de mayor riesgo y se le aplican tasas de interés más altas para el desembolso de préstamos.

Detalló que una de las exigencias para acceder a la refinanciación de deudas radica en que las mipymes puedan demostrar cómo se van a recuperar tras los periodos de menor dinamismo, lo cual no siempre puede cumplirse por las limitaciones propias de la administración de este tipo de firmas. “Las mipymes tienen la dificultad adicional de que al manejar números pequeños, tienen generalmente bajas reservas económicas o en stock, o también crediticias, son muy limitados los recursos que administran y cualquier crisis les afecta mucho más duramente que a una empresa grande, que puede planificar de otra manera la etapa de recesión”, explicó.

Godoy sostuvo que ante el bajón económico, las mipymes deben apostar a la creatividad y capacidad de innovación, a fin de acceder a nuevos mercados y clientes, y diversificar la oferta de productos y servicios; para ello, es importante formalizarse y bancarizarse, concluyó.


Opinión
Proponen acciones mediante BNF y AFD
El economista Rubén Ramírez, asesor de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP), incluyó entre sus propuestas de políticas públicas ante la recesión económica al aumento de recursos financieros y acciones para el fomento de la actividad de las mipymes, como parte de la gestión del BNF y la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD). Instó a que se proceda a la compra de cartera de créditos de operaciones de compra-venta al mercado local, para refinanciar a la cadena comercial local y a las exportaciones.

Aún sin respuesta desde el BCP
Al ser consultado sobre la posibilidad de explorar opciones para que el apoyo financiero llegue también a otros sectores, además del agropecuario, José Cantero, presidente del BCP, evadió la pregunta de ÚH y se limitó a decir que las medidas aplicadas este año se irán diluyendo con el tiempo, a medida que se restablezca la economía.
La banca matriz recortó en 5 ocasiones la tasa de política monetaria este año, hasta el actual 4%. Esta acción se tradujo en una baja de las tasas de interés de créditos de corto plazo, en el sistema financiero, para productos como microcréditos y préstamos de consumo. Este efecto se concretó recién en agosto pasado, mientras que el momento más difícil para el mercado fue entre marzo y abril de 2019, cuando el Índice Mensual de Actividad Económica cayó en 4,6% y 5,6%, según registros del BCP. Este año, la economía sufre el impacto del clima adverso, la caída de precios de commodities y el deterioro de países vecinos, entre otros factores desfavorables.

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