23 abr. 2026

Resurrección reflejada en obras inmortales

Por Sergio Noe

Brasil.  Esta es la única pintura de Rafael que está en el Museo de Arte de San Pablo.

Brasil. Esta es la única pintura de Rafael que está en el Museo de Arte de San Pablo.

snoe@uhora.com.py

Un Cristo elevándose a los cielos sobre una tumba, en algunos casos resplandeciente y sosteniendo un estandarte, en presencia de soldados en estado inconscientes o sorprendidos, es una escena frecuente en inmortales pinturas dentro de la historia del arte.

Curiosamente, ese momento, y los detalles de la resurrección, no se describen como tal en los evangelios, y por más de mil años no estuvo representada directamente en el arte, según los expertos.

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Recién desde el siglo XIV y el renacimiento, la resurrección en forma de imagen cobra vida, siendo plasmado por artistas florentinos, europeos y del mundo. Artistas italianos como Perugino, Piero della Francesca o Rafael Sanzio lo pintaron de la manera descrita, y en Alemania siguieron un esquema similar Matthias Grünewald y Albrecht Altdorfer.

“La contradicción que existía en los artistas del renacimiento radica es que pintaban temática religiosa con estilo clásico. Plasmaban a Cristo como si fuera un Apolo o un dios griego, como si le pusieran las heridas para retratar a Cristo, pero con un cuerpo que guardaba la proporción de la belleza clásica o de la cultura griega”, explica el crítico de arte local Osvaldo González Real. Señaló que las obras del renacimiento o del barroco, de valor incalculable, son el resultado de los mejores artistas de su época destacados por su técnica, y que hoy están en los museos internacionales.

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ANÉCDOTAS. La Resurrección Kinnaird, un óleo sobre tabla atribuida al italiano Rafael Sanzio, se pintó entre 1499 y 1502, según historiadores del arte, y fue a parar al Brasil.

Un domingo de Pascua, pero de 1954, esta obra fue adquirida por el Museo de Arte de San Pablo, dudándose al inicio de la autoría del creador, aunque Pietro Maria Bardi –entonces director del museo– la consideró obra de Rafael.

Tras un intenso debate de la procedencia de la obra, la atribución a Rafael fue finalmente aceptada por los expertos y es hoy la única obra del italiano conservada en Sudamérica.

Otra obra destacada es el fresco de la Resurrección de Cristo del italiano Piero de la Francesca, hecho entre 1467 y 1468, está hoy en el Museo Cívico de la ciudad de Sansepolcro (Toscana, Italia). En la obra, el resucitado sostiene la bandera de la resurrección, que iconográficamente representa su victoria sobre la muerte, y un ropaje rosa, que simboliza su soberanía sobre toda la tierra, según señalan los expertos.

Llamativamente, el mural se salvó de su destrucción en la Segunda Guerra Mundial, cuando un capitán de las tropas aliadas recordó la existencia de la obra y ordenó interrumpir los bombardeos que podrían acabar con el patrimonio artístico de la ciudad.

También está La Resurrección del Señor del español Bartolomé Murillo, con el claroscuro propio del barroco, que acentúa la luz con un resplandor dorado sobre el Cristo, en contraposición a las demás figuras. Se concibió hacia 1650 tras las indicaciones del pintor Francisco Pacheco y fue encargada por la hermandad de la capilla de la Expiración de Sevilla (España).

Tras la llegada del mariscal francés Jean de Dieu Soult en 1809 a esas tierras, unas mil obras de arte fueron incautadas por la guerra (1808-1814), pero la resurrección de Murillo no pasó las fronteras, y fue llevada al convento del Rosario y luego a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, ambas de Madrid, permaneciendo en esta última desde 1813.

Otras resurrecciones famosas son del alemán Lucas Cranach (1558), el pintor flamenco Rubens (1611), del holandés Rembrandt (1635), y más modernas, las de los franceses James Tissot (1890) y Marc Chagall, del siglo XX.

Otro episodio plasmado por numerosos artistas, es cuando Jesús se topa con María Magdalena tras su resurrección. Esta escena lo plasmaron Giotto di Bondone hacia inicios del siglo XIV, en los frescos de la Capilla de los Scrovegni, en Padua, y en la basílica inferior de Asís, ambas en Italia; y Fray Angélico en el siglo XV, cuya obra está en el Museo Nacional de San Marcos de Florencia, entre otras más.