Sucesos

Presunto uxoricida dice que no estuvo en sitio del crimen

 

Varios testigos declararon ayer que Esteban David Da Silva –acusado de matar y descuartizar a su esposa Cinthia Carolina Escobar Almada en Villa Hayes, en el 2016– estuvo a más de 100 kilómetros trabajando el día y la hora del crimen.

El juicio oral a cargo de los jueces Sonia Villalba Idoyaga, Christian González y Christian Bernal se realizó en tribunales, tras los incidentes ocurridos entre los familiares en Villa Hayes.

El fiscal Jorge Figueredo es el acusador, mientras que los abogados Eva de Witte y Darío Caballero representan al procesado. Estos acusan al prófugo Francisco Vera de ser el autor de los hechos.

El crimen se registró entre la noche del sábado 23 y la madrugada del domingo 24 de enero del 2016, según la Fiscalía. Hallaron el cuerpo el 26 de enero de ese año.

Primero declaró la escribana Rosa Echeverry de Brizuela, esposa del camarista Santiago Brizuela, quien dijo que en la mañana del sábado 23 de enero del 2016 contrató al acusado Da Silva, para descargar bolsas en la Ruta Ñ, a más de tres horas de camino de Villa Hayes, lugar del crimen.

Explicó que habían contratado un camión para llevar bolsas de forraje, pero quedó en el acceso, porque un vehículo que llevaba carbón se volcó. Dijo que le pagó para descargar las 200 bolsas.

Además, Da Silva quedó luego a ayudar a la gente del Ministerio de Obras Públicas, para despejar la ruta, y descargar el camión de carbón hasta cerca de las 21.00 de ese día. El domingo 24, le llamó y estaba aún dormido.

Esto fue corroborado por el testigo Santiago Brizuela, hijo de la escribana, un abogado, ex director jurídico del Ministerio de Agricultura. Indicó que junto con su madre y su padre hablaron ese sábado con el acusado. Es más, tenían fotos de su trabajo en un grupo de WhatsApp.

El chofer de un colectivo, Ramón Soler, corroboró también que vio al acusado ese sábado y el domingo trabajando para descargar las bolsas para despejar la ruta.

Otros testigos que corroboraron la versión del acusado fueron el guarda Víctor Ortiz, Carlos Benegas, un chofer, y Diego Fernández. Coincidieron en que vieron al acusado trabajando entre el sábado y el domingo.

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