En 2013, el Banco Mundial alertó sobre los peligros de la volatilidad económica derivada de la importancia de esta rama en el producto interno bruto (PIB). Esta semana, el Fondo Monetario Internacional señaló que el gran desafío del país es disminuir el peso de la agricultura en el desempeño económico.
La alta dependencia económica de la agricultura y de pocos rubros de exportación tiene tres impactos negativos importantes en el Paraguay. En primer lugar, la alta volatilidad de la economía tiene un impacto negativo en el crecimiento económico, situación que en nuestro país fue empeorando a medida que aumentó el peso de la agricultura.
La volatilidad contribuye a la disminución de la productividad y al aumento de las restricciones vinculadas a la inversión. La incertidumbre derivada de las fluctuaciones económicas muy pronunciadas reduce el ahorro de las familias y desincentiva las innovaciones y la inversión en las empresas. De esta manera, se rompe la relación virtuosa entre ahorro e inversión.
En segundo lugar, el modelo agroexportador poco diversificado, además de estar al arbitrio del clima y de los precios internacionales, contribuye poco al volumen de empleo que el país requiere teniendo en cuenta la gran cantidad de jóvenes que anualmente ofrecen su principal capital al mercado: su fuerza de trabajo.
El sector agropecuario, que solo provee materia prima o bienes con poco valor agregado para la exportación, tiene un impacto menor y con muchas fluctuaciones en el sistema tributario, lo cual reduce la posibilidad de financiar políticas que generen cambios estructurales en la matriz productiva y contribuyan a la reducción de la pobreza y las desigualdades.
Estas razones exigen al Gobierno la implementación de políticas que transformen productivamente al país, lo cual requiere instituciones sólidas. El Ministerio de Industria y Comercio, el Ministerio del Trabajo y las instituciones financieras públicas tienen un rol central en este objetivo.
Pero también adquiere gran relevancia el Ministerio de Relaciones Exteriores a través de sus funcionarios asignados en el exterior. Estos deben estar preparados para ofrecer y vender la producción paraguaya en mercados competitivos y exigentes, pero que retribuyen con altos precios.
Por ello es necesario mejorar la gestión de los planes y programas, así como de las instituciones y sus funcionarios, incluido el personal diplomático. Estos deben ser capaces de encontrar nuevos mercados, de manera a diversificar la oferta productiva nacional y reducir la dependencia económica de factores altamente riesgosos como el clima y el comportamiento de dos o tres rubros exportables.