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Paciente lleva más de 72 horas en una silla esperando una cama

COLAPSO. Roberto Barrientos se encuentra desde el sábado en el pasillo del IPS Ingavi. BAJA ROTACIÓN. En promedio de 90 a 100 pacientes aguardan ingresar a internación.

Desde el sábado 3, el taxista Roberto Barrientos, de 46 años, se encuentra en una silla en el área de urgencias del Hospital Ingavi del Instituto de Previsión Social (IPS) aguardando que se desocupe una cama. Roberto, quien recibe respiración asistida con un balón de oxígeno, sufre una neumonía bilateral por Covid-19. Hasta el cierre de la edición, el trabajador asegurado del IPS no pudo acceder a un espacio en sala para su tratamiento. En el centro asistencial, unas 100 personas se encontraban en similar situación en espera para ingresar a la sala, en la que es la segunda semana con ocupación total de internados contagiados con SARS-CoV-2.

El domingo 4, a los familiares de Roberto, se les comunicó de la posibilidad de contar con una cama en las primeras horas del lunes, según comparte Alicia, sobrina de Roberto. “Hasta el momento nada, no hay lugar nos dicen las licenciadas”, refirió ayer y agregó que la familia ofreció llevar una camilla para aliviar un poco el estado de su tío sobre la silla, pero que les informaron que tampoco hay lugar para colocarla en el nosocomio. “Mi tío necesita una cama, está sentado en una silla y no logramos meter una para que esté cómodo”, aseguró Alicia.

Roberto, quien además se desempeña como chofer de las plataformas Uber y Bolt, dio positivo al Covid-19 hace unos 15 días. “Mi tío realizó su tratamiento con una doctora particular, vinimos antes a urgencias, pero estaba muy saturado y casi se nos descompensó, por eso consultamos particular”, comenta Alicia. El paciente entonces quedó al cuidado de sus familiares en su residencia con indicaciones médicas por unos tres días antes de su vuelta a Ingavi. “Tenía la saturación muy baja, entonces le llevamos al hospital, siempre le veníamos controlando”, asegura Alicia. En la casa, dos personas mayores de 72 y 74 años, la esposa de 38 años y los dos hijos menores de 12, más la sobrina de 22 están cursando la enfermedad. “Mi tía está ahí cuidándole, nosotros estamos mejor, solo mi tío se complicó”, acota Alicia.

ESTADO CRÍTICO

En la tarde de ayer, Alicia compartió que la salud de su tío cada vez era más grave y denunció irregularidades. “Me informaron que mi tío ya no va a aguantar una noche más ahí en la silla. Hoy las enfermeras no le administraron su medicación que es esencial para su neumonía”, remarcó. La joven añadió que la situación es cada vez más crítica. “Ya es insostenible su situación. Queremos ver una forma de trasladarle ya sea a un privado para que pueda tener cama y su medicación. Dijeron que no hay sistema, por eso no le administraron su medicación”, resaltó la joven que además está cursando una forma leve de la enfermedad. Ya entrada la noche, Alicia seguía en busca de un espacio. “Todavía no conseguimos nada. Encima ingresaron a un señor más en la habitación. Y ya no se puede ni entrar junto al paciente”, agregó.

BAJA ROTACIÓN

El servicio de Ingavi cuenta con una gran lista de espera que varía constantemente con la masiva llegada de pacientes, según señaló el Dr. Jorge Batista, gerente de Salud. “En espera están entre 90 y 100 personas. Cuando ingresa un paciente Covid, permanece internado entre 15 y 20 días, con lo que la rotación de camas es muy lenta”, explica el profesional. El hospital que actualmente funciona exclusivamente para casos respiratorios por Covid-19, cuenta con 40 camas convencionales en el área de Urgencias que están totalmente ocupadas. “Siempre se está moviendo, pero no se percibe, igual si salen 10 a 11 personas tenemos abajo en urgencias una gran cantidad de personas en espera. Entonces no es notorio”, agrega el Dr. Batista.

Por su parte, la directora, la Dra. Floria Sánchez, puntualizó que el servicio está lleno desde hace una semana con la alta demanda y que en esas condiciones siguen brindando atención, a todos los asisten en el centro sanitario. “Los pacientes están a la espera de una cama, en sillones, sillas con su oxígeno y la atención correspondientes, recibimos a todos los pacientes. Dependemos de la liberación de camas”, subraya la Dra. Sánchez.

En el marco de la integración de los servicios del Ministerio de Salud Pública y el IPS, se habilitaron en Ingavi, unas 16 camas de terapia intensiva y 40 camas en salas de internación, estos nuevos espacios fueron rápidamente ocupados durante la Semana Santa, mientras que los de alta complejidad recibieron ingreso de pacientes de forma progresiva.



Me informaron que mi tío ya no va a aguantar una noche más ahí en la silla. Hoy las enfermeras no le administraron su medicación para la neumonía.

Ya es insostenible su situación. Queremos ver una forma de trasladarle de ahí, ya sea a un privado para que pueda tener cama y su medicación.

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