08 ene. 2026

Nueva ministra de Economía asume en una Argentina en plena crisis

Con una de las mayores inflaciones del mundo y duras metas que cumplir en el marco de un acuerdo con el FMI, además de una creciente tensión política, asumió la ministra Silvina Batakis.

Silvina Batakis asumió el lunes como nueva ministra de Economía en una Argentina llena de incertidumbres: Con una de las mayores inflaciones del mundo, duras metas que cumplir en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en medio de crecientes divisiones en la coalición gobernante.

“Estamos convencidos de que el rumbo de Argentina tiene que ver con el manejo fiscal de nuestras cuentas, con seguir el programa económico que el presidente (Alberto Fernández) vino marcando y con lograr que Argentina tenga más exportaciones y revalorizar nuestra moneda”, dijo en su primera comparecencia ante la prensa, en la que no admitió preguntas.

“Creo en el equilibrio fiscal y creo que tenemos que avanzar en ese sentido”, enfatizó, en un breve mensaje dirigido a tranquilizar a los mercados ante las incógnitas que abrió su designación.

Este lunes, el peso argentino sufrió una fuerte depreciación en el mercado informal, en la primera reacción a la designación de Batakis, pasando el precio del dólar de 239 pesos al cierre del viernes a 260 al término de la jornada del lunes.

En tanto, el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires recortó la pérdida de la apertura, cuando llegó a estar 2,55% abajo, pero igualmente cayó 1,02% al cierre.

MILITANTE. Funcionaria pública de carrera y alineada con la vicepresidenta Cristina Kirchner en el sector más crítico del acuerdo con el FMI, Batakis debe definir con cuáles instrumentos enfrentará el déficit fiscal, la escasez de divisas y el alza de precios.

La nueva ministra asume su cargo con grandes desafíos para la economía argentina, asediada por múltiples desequilibrios en materia fiscal, monetaria y cambiaria y tensiones políticas que alimentan la incertidumbre en los mercados y en el empresariado.

Argentina renegoció este año –con el ex ministro Martín Guzmán a la cabeza– un acuerdo por 44.500 millones de dólares con el FMI, que el Congreso ratificó. Allí se prevé una reducción del déficit fiscal desde 3% del producto interno bruto registrado en el 2021 a 2,5% en 2022, 1,9% en 2023 y 0,9% en 2024.

“La primera pregunta que deberá responder la nueva ministra es si sigue vigente el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, dijo Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano.

“La incógnita es si habrá un replanteo de metas o si Argentina se encamina a una ruptura con el Fondo Monetario Internacional”, refirió Beker.

DESAFÍOS. Uno de los desafíos más acuciantes de la nueva ministra es el fuerte incremento de precios, que castiga a los argentinos.

Argentina tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo, con 60,7% para el periodo mayo 2021 - mayo 2022, y hay temores de que el alza de precios se acelere aún más.

Batakis deberá determinar qué tipo de medidas priorizar: si un endurecimiento en el esquema de precios cuidados, un mecanismo voluntario de control de precios, o mayores restricciones a la emisión monetaria.

La economista Marina Dal Poggetto, directora de la consultora EcoGo, la definió como “un cuadro político más que técnico” que puede “empujar” a favor de medidas heterodoxas. A fines de junio, el FMI aprobó la primera revisión del programa de facilidades extendidas de Argentina, correspondiente al primer trimestre de este año, y autorizó un desembolso de 4.010 millones de dólares. Pero los analistas coinciden en que la segunda revisión será más difícil de superar.


Mismo rumbo
Con el cambio de ministra, el programa económico va a seguir siendo el mismo, según aseveró la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti. “El programa económico que se estaba llevando adelante sigue su rumbo y sigue garantizado, porque es lo que nos permite seguir avanzando en lo que nos habíamos comprometido”, señaló. “Batakis es una gran economista, una gran compañera de trabajo (...), muy sensible, muy sensata y además muy feminista y defensora de las cuestiones ambientales y de género”, agregó la portavoz.