Política

"Nos preocupa el proyecto de Peña ligado a la narcopolítica"

La FNC se sostiene, a pesar de que pasamos muchos atropellos durante la lucha. Nosotros por luchar fuimos imputados, encarcelados, asesinados y, a pesar de todo, persistimos.

Ruth Benítez Díaz Por Ruth Benítez Díaz

La miseria en el campo llevó a la Federación Nacional Campesina (FNC) a tomar una posición a favor de una candidatura, es decir, a participar de las elecciones, por primera vez en su historia. La secretaria general de esta organización, Teodolina Villalba, explicó por qué decidieron apoyar a la Concertación Nacional, que sostiene a la chapa del liberal Efraín Alegre y la independiente Soledad Núñez para este 30 de abril de 2023. Consideran que es el único proyecto capaz de derrocar a la Asociación Nacional Republicana (ANR), que empobrece cada vez más a las instituciones y al campesinado. Las demás candidaturas, sostuvo, no tienen la fuerza suficiente. Manifestó gran preocupación ante la posibilidad de que la chapa cartista de Santiago Peña y Pedro Alliana llegue al poder, alegando que es sabido, desde su experiencia y su punto de vista, que la narcopolítica desprecia a la población pobre y Peña tiene nexos con este sector. En cuanto a la presencia del Partido Patria Querida (PPQ) en la concertación, Villalba indicó que se mantienen al margen y enfocados en su programa de desarrollo, que fue el que presentaron a Efraín, enfocados en su lucha por la tierra. Tanto colorados como patriaqueridistas impulsaron la ley Riera - Zavala, que convierte en crimen las ocupaciones de tierras. Las organizaciones populares piden la derogación de esta ley, que motivó desalojos violentos y prisión para campesinos. La líder campesina adelantó que se prepara la marcha para marzo, con más fuerza, debido a la proximidad de las elecciones. Recordó que su lucha los llevó a imputaciones, encarcelamientos y hasta muertes. La situación les obligó a participar este año en un proyecto electoral, porque es la única manera que podrán acercar sus reivindicaciones. Su crítica al modelo productivo actual se mantiene, con énfasis en la visión de Estado que favorece a los grandes productores como ganaderos y sojeros, y abandona, sin planes, a los pequeños productores y la agricultura familiar campesina. Reclama que la mayor cantidad de tierra esté en manos de pocos, que expulsan a indígenas y campesinos y contaminan los arroyos y la tierra, sin siquiera pagar los impuestos. En referencia a su relación con el Frente Guasu, apuntó que tienen en común un espacio político que es el Ñemongeta, pero que no va más allá de eso. De hecho, un sector del Frente Guasu está fuera de la Concertación, apoyando la candidatura de Euclides Acevedo y su compañero de fórmula, el senador Jorge Querey.

–Es la primera vez que la FNC se posiciona a favor de un candidato, ¿qué cambió en este tiempo?

–La FNC es una organización gremial que tiene 31 años de lucha y de conquistas, muchas tierras logramos mediante la lucha, tenemos asentamientos donde las personas pueden comer y pueden desarrollarse mínimamente y siempre alentamos a la gente a defender sus derechos en nuestro país. La FNC siempre participó en política y en cada coyuntura tiene un posicionamiento y determinación política, pero ahora en este contexto vimos que es una necesidad tomar esta posición, venimos hablando con compañeros y compañeras de diferentes departamentos sobre la situación que va empeorando, y nosotros sufrimos mucho la miseria. Para el campesino y el indígena el sustento principal es la tierra que está cada vez más en peligro, incluso para el que la posee, por desalojos y amenazas, y cuál es la esperanza que podemos tener, entonces hablamos desde Paraguay Pyahurã y decidimos que vamos a apoyar la candidatura para poder hacer llegar nuestras necesidades a las juntas departamentales, diputados, senadores. En ese proceso definimos que si el Ñemongeta-Frente Guasu está en la Concertación, más que nunca tenemos que apoyar para ver si hay un compromiso y que se pueda fortalecer un programa de desarrollo. Los pobres necesitan tierras, vivienda, trabajo. Casi un millón de personas pasan hambre y eso es lo que nos concentra para el 2023.

–¿Cuál es la situación de la FNC actualmente como organización? ¿No logró fortalecerse en los últimos años?

–Para nosotros es un orgullo que por 31 años una organización campesina haya podido sostenerse, porque es una herramienta para el pobre, para defender sus derechos como la tierra, la producción y la vivienda. Y se sostiene a pesar de que pasamos muchos atropellos durante la lucha, durante el proceso que vivimos. Acá nosotros por luchar fuimos imputados, encarcelados, asesinados, y a pesar de todo persistimos para que alguna vez podamos ver que el camino se libera, y conocemos el sistema que predomina en Paraguay. La FNC está en 10 departamentos, una organización con visión política, no solamente gremial, que piensa cómo puede desarrollarse el país.

–¿Cómo es la relación de la FNC con el Partido Colorado?

–Nunca formamos parte de ningún sector partidario ni tenemos ningún vínculo. Nuestra única forma de relación con el Partido Colorado es a través de las instituciones, a las que nos acercamos esté quien esté al frente, sea colorado o liberal, y exigimos que cumpla su responsabilidad política con el pueblo y con el campesinado.

–¿Cómo ves a Santiago Peña para el 2023?

–Estamos preocupados. Entre los colorados hay muchas personas honestas, con buenas ideas y que piensan en su país, pero lastimosamente están los que dañan las instituciones, y eso es lo que más nos preocupa. En nuestro país las instituciones se están pudriendo, y solo desde ellas puede existir relación con el pueblo. Y eso es lo que el Partido Colorado viene embarrando. ¿Qué es lo que le espera al pueblo con Peña, una vez más? ¿Quién dirige su proyecto? De la narcopolítica sabemos que de los pobres ellos no quieren saber nada y entonces esa es una preocupación. Y qué nos espera; uno, deterioro de las instituciones. En el Ministerio de Agricultura para nosotros no hay nada, no hay ni un programa para el desarrollo del campesino, ni una ayuda para sacarle de la pobreza; en el Indert vemos cómo se hacen negocios con la tierra, se le da al extranjero y al pobre se le saca. En el Indi, nada, los indígenas están en la calle o alrededor de algún cultivo de soja, y eso es lo que esperamos. Crece el hambre, la falta de salud, educación y tierra. No hay planes para afrontar el clima ni para el autoconsumo, cinco años más de migración y sin trabajo. Hay miles de jóvenes y mujeres afectados por la migración.

–¿Por qué Efraín Alegre y no Euclides Acevedo?

–En nuestro país necesitamos fuerza para que caiga el Partido Colorado, y la Concertación es una esperanza para llegar al objetivo. Es un desafío para Efraín y para Soledad y para toda la Concertación. Después no hay otro que pueda. Por eso le presentamos nuestro programa, porque si no se habla de la tierra, de la producción, la generación de trabajo y la seguridad, no habrá solución.

–¿Cómo se relacionan con el Frente Guasu? ¿Es o no el sector político con el que tienen más afinidad en ideas?

–Tenemos contacto con el Frente Guasu a través del Partido Paraguay Pyahurã, en el Ñemongeta, con diferentes partidos de izquierda disconformes con esta política. Y creemos que es importante unirnos y buscar un programa que dé respuesta al pobre. Hay muchos partidos fuera del Frente Guasu.

–En la Concertación está Patria Querida, que fue uno de los principales impulsores junto con el Partido Colorado de la criminalización de las ocupaciones de tierras. ¿Cómo gestionan ese hecho con este acuerdo?

–Estamos en la Concertación, y ahí lo que vamos a mirar y lo que vamos a plantear es un programa, con varios puntos, pero principalmente enfocado en la tierra, la producción y el trabajo para el pueblo. Es lo único que vamos a exigir. No vamos a enfocarnos en que Patria Querida esté en la Concertación.

–La tierra sigue siendo una deuda para el sector campesino. ¿Qué se espera para los próximos años?

–En nuestro país tiene que haber un plan, y precisamente lo presentamos a la Concertación. Algunos dicen que nuestra gente exige tierras ajenas, y no es así, nosotros sabemos perfectamente que en el país existen tierras malhabidas, y es uno de los planes principales, cómo recuperar. También hay asentamientos que tienen 10, 15, 30 años, y que hasta ahora no son legalizados, y están amenazados. Cada vez más sabemos cuál es el valor de la tierra, de dónde sale la producción, dónde la gente sobrevive, y quién se enriquece con la tierra. Entonces cada vez se convierte en lo principal para el desarrollo. ¿Qué es lo que tenemos ahora?, se les desaloja a las comunidades, se pone en su lugar ganadería o soja, y eso es lo que se encuentra en las instituciones, solo de eso se habla.

–¿Los asentamientos no reciben apoyo del Estado?

–Desde el Estado no se habla de legalizar los asentamientos donde los niños van a la escuela, encuentran alimentos. Se tienen que legalizar las tierras no legalizadas y recuperar las tierras del Estado que personas que no deben tienen en sus manos y se distribuyen. Sabemos que no se puede realizar de forma inmediata, pero se tiene que empezar, paso por paso, y para eso el pueblo se tiene que organizar. Por eso nosotros decidimos participar de las elecciones con los compañeros. Pero nuestra garantía está en que nuestra organización crezca.

–¿Puede empeorar la crisis de la tierra o tienen esperanza de que haya un avance?

–Si hay un plan de gobierno, que ojalá haya en este 2023, se tiene que dar solución, se tiene que dar un respiro, porque de lo contrario, a dónde se irán los pobres, porque en el campo vive todavía el 40% del pueblo. Y están desesperados y preocupados por la falta de una política de tierra.

–¿Hay acuerdos de cargos o participación activa dentro del Estado si gana la Concertación?

–Eso lo dejamos atrás, porque no es lo que nos interesa. Lo que nos interesa a nosotros es cumplir con las necesidades de los pobres, como campesinos e indígenas, no los cargos, y cómo responder al pueblo para no migrar e ir a otro país.

–¿Cuáles son las críticas al modelo productivo actual?

–Hay dos modelos de producción en el país. Uno, la agricultura familiar campesina, que con diez hectáreas de tierra ya puedo trabajar con mis hijos, hacerlos estudiar y darles de comer, y puedo garantizar el desarrollo de mi familia en mi comunidad. Y lo que produzco yo, vendo en mi distrito, en mi departamento y para mi sustento. Entonces eso es lo que da oxígeno a mi comunidad. Y hay otro modelo, como la ganadería, que utiliza una enorme dimensión de tierra, y la plata de lo que se produce va a muy pocos bolsillos, y la soja, cuya plantación es extremadamente grande y le saca su tierra a mucha gente y contamina el ambiente, daña los arroyos y la tierra, y le saca a mucha gente su trabajo.

–¿Realizaron análisis sobre esa situación?

–Tenemos estudios que revelan que en 5.000 hectáreas de tierra trabajan más de 300 familias, 1.600 personas viven en un asentamiento de 5.000 hectáreas, sin embargo, en 5.000 hectáreas de tierras sojeras trabajan solo 35 personas. La gente ya no tiene lugar en nuestro país. Los agronegocios enriquecen a unos pocos que ni pagan impuestos.

–¿El sector empresarial o el sector de grandes productores tienen mayores ventajas en la visión de Estado?

–Más ventajas e incluso se puede notar que el único plan del ministro de Agricultura está destinado a los sojeros, a los ganaderos, pero ningún plan concreto para los campesinos. Solo tienen cría de gallinas, de chanchos, proyectitos, pero nada planificado para la producción del sector campesino. La concentración de tierra en Paraguay es la más grande del mundo.

–¿Faltan más acciones para ayudar al sector campesino?

–Es necesario un programa de gobierno que dé soluciones al campesinado, donde cada vez hay más hambre, menos alimentos y menos tierras, con una situación climática preocupante y total desinterés de las instituciones del Estado, que no ayudan al pequeño productor.

–¿Transmitieron ese pedido a Efraín y a Sole?

–Hablamos con Efraín de la realidad de los desalojos, la criminalización de la lucha por la tierra y el abandono al sector indígena. Se necesitan garantías para poner en orden los asentamientos no legalizados. El pequeño productor necesita infraestructura, semillas, asistencia técnica, seguro agrícola y otras cosas.

–La marcha campesina lleva casi 30 años, ¿creés que es momento de cambiar de estrategias para lograr respuestas de los gobiernos?

–Nosotros vamos a seguir nuestras luchas, que siempre lo hacemos en diferentes departamentos. Pero en este marzo más que nunca vamos a marchar, ya tenemos 28 años de marchas. Y con esta posición política que tomamos, vamos a unirnos campesinos, indígenas y populares, en marzo, con una posición firme para defender derechos, en un año de elecciones. Desde ahora ya nos estamos organizando con finanzas, producción, ahorro para los pasajes para que podamos llegar a Asunción. Solemos movilizarnos entre 20.000 a 25.000 personas.

En nuestro país las instituciones se están pudriendo a causa del Partido Colorado y eso es lo que más nos preocupa. ¿Qué podemos esperar?

Perfil

Teodolina Villalba. Es secretaria general de la Federación Nacional Campesina (FNC) desde 2013, organizando la marcha anual campesina por una reforma agraria, realizada 28 veces. Es de Yrybucuá, Departamento de San Pedro, y se dedica al cultivo desde niña. Es la primera mujer en llegar a liderar la organización, con toda su familia.

En nuestro país necesitamos fuerza para que caiga el Partido Colorado, y la Concertación es una esperanza para llegar al objetivo. Teodolina Villalba, secretaria general de la FNC.

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