Política

Movidas de fichas en el Senado ahora benefician al Frente Guasu

Las expulsiones en la Cámara Alta tuvieron algunos efectos en la composición de la Cámara Alta. Algunos sectores ganaron más espacios, mientras que otros se quedaron sin representación.

Tras la expulsión de Paraguayo Cubas del Senado, se da una nueva modificación en la composición de fuerzas que esta vez beneficia al bloque del Frente Guasu, que se consolida como la tercera fuerza en la Cámara Alta.

El luguismo consigue una banca más, ya que ingresa Miguel Fulgencio Rodríguez, y ahora suma siete senadores, convirtiéndose así en un sector interesante a la hora de sumar los votos, ya que generalmente actúa en bloque.

Por su parte, los colorados y liberales siguen sin poder lograr la gran mentada unidad de la que se vienen jactando desde el inicio del periodo, hace más de un año. No obstante, siempre logran unirse cuando se trata de defender sus intereses o a algunos de los suyos.

Todo esto se da a puertas del receso parlamentario y de las internas y posteriormente las municipales que esta vez serán bastante reñidas.

Hay que tener en cuenta que por primera vez se prevé aplicar el sistema de desbloqueo de listas con la utilización de máquinas.

Varias fueron las movidas que se fueron dando ya a finales del periodo pasado, con la pérdida de investidura sobre todo en la Cámara Alta, que dio el papel protagónico a varios de los suplentes.

Esta pulseada por los lugares también provocó roces en el Senado, ya que se debe tener en cuenta que cada número, cada voto es determinante.

Los partidos tradicionales ni los demás sectores tienen la mayoría, así que hay una permanente negociación.

Los primeros que habían sido expulsados mediante la vía de la pérdida de investidura fueron el colorado Óscar González Daher y Jorge Oviedo Matto, del Unace.

Fue a finales del periodo pasado, tras denuncias por tráfico de influencias, siendo representantes del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.

Ambos volvieron a figurar en las listas de sus respectivos partidos políticos, pero ante la presión tuvieron que abrirse.

En reemplazo de Oviedo Matto había ingresado un liberal llanista, Abel González, ya que el sector de Unace no contaba con un suplente.

El cartista Víctor Bogado también quedó sin banca y sin fueros por el polémico caso de la niñera de oro, y la doble remuneración que percibía la misma con su venia, de una binacional y de Diputados.

El llanista Dionisio Amarilla fue otro que perdió la investidura por denuncias de tráfico de influencias para beneficiar una firma de seguridad que pretendía un millonario contrato con el IPS (Instituto de Previsión Social).

Estos casos permitieron movidas que beneficiaron a colorados y liberales, y las pulseadas se daban entre los movimientos internos de acuerdo al sucesor.

El suplente colorado que ingresó para quedarse fue el abdista Martín Arévalo; mientras que Arnaldo Franco, cartista, reemplaza a otro abdista, Rodolfo Friedmann.

Este último está con permiso porque fue designado por el Ejecutivo para estar al frente del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

Los liberales ganaron dos bancas, una para cada movimiento. Abel González, del llanismo y Eusebio Ramón Ayala, del ex efrainismo, ahora independiente.

EN NÚMEROS. Los colorados son 17 en total, pero están divididos entre abdistas, cartistas y samanieguistas.

Los liberales ahora son 14, llanistas e independientes; los luguistas al sumar uno más son 7; PQ son 3; y PDP y Hagamos 2 cada uno.

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