29 feb. 2024

“Motochorros” digitales

Según las últimas publicaciones del BCP, las transferencias electrónicas por Sipap (sistema de transferencias entre cuentas bancarias o de cooperativas) se han incrementado llegando en octubre a cerca de 2 millones y medio de transacciones en un mes. El otro dato es que el monto promedio de estas transacciones se viene reduciendo significativamente. Por tanto, puede decirse que la población paraguaya comienza a utilizar sistemas digitales para cobrar y pagar de la mano de un incremento en la apertura de cuentas bancarias o en financieras, o de billeteras electrónicas que ofrecen múltiples servicios como el pago de compras, de la electricidad, el agua, las cuotas etc., y los giros y transferencias que permiten al ciudadano gestionarse sustituyendo el uso de efectivo.

Definitivamente, este cambio en el hábito de los paraguayos, y en particular de aquellos que normalmente realizan pagos y cobros, ha llegado de la mano de la pandemia que nos obligó a adoptar mecanismos más digitales para poder gestionar nuestro día a día. Y esta situación nos plantea la pregunta: ¿Dónde están nuestros activos digitales? Ahora están en algún aplicativo donde podemos ver nuestros saldos. ¡Y eso es muy bueno, porque nos da más seguridad, mejor control y más autonomía en nuestras decisiones!

¿Pero, quién cuida esos activos? ¿Cómo se resguardan? Al igual que tener el dinero bajo el colchón nos hacía tomar precauciones como, por ejemplo, no contar a nadie donde teníamos la plata por si nos quieran robar, igualmente en el mundo digital es muy importante que aprendamos a “cuidar nuestro dinero digital” para evitar situaciones no deseadas.

Los delincuentes en el mundo digital se denominan “ciberdelincuentes”. Y nos persiguen para robar nuestros fondos o a veces nuestros datos. Por eso urge comprender que tenemos un rol importante en proteger las llaves de nuestro dinero y de nuestros activos digitales como, por ejemplo: Planos de obra, diseños gráficos, saldos de deudores, bases de clientes, catálogos y otros datos críticos para nuestro negocio y otros datos personales.

Para conocer un poco más los tipos de ciberdelitos, podemos citar los denominados secuestros informáticos donde los delincuentes logran acceder a nuestros sistemas y bloquear nuestro acceso impidiéndonos entrar a nuestros propios datos y solicitando un rescate para liberar esos datos. Otra forma de delito es que un delincuente se haga pasar por nosotros logrando de esta forma acceso a nuestro mail, o a nuestras claves, accediendo a nuestros datos personales ya sea comprándolos o mediante ingeniería social. Otra forma de ataque puede ser redes de robots que simplemente atacan nuestros sistemas y, finalmente, y el más peligroso, al igual que en el mundo físico, empleados o colaboradores infieles que pasan información sensitiva a los delincuentes.

Las precauciones que debemos tomar son similares a las del mundo físico, no deberíamos compartir nuestra clave de acceso con nadie, menos aún con desconocidos. Además, al momento de elegir nuestra billetera o cuenta bancaria debemos asegurarnos de hacer los procesos y adjuntar todos los documentos necesarios que permitan al banco, cooperativa o al emisor de la billetera realizar todas las validaciones necesarias. Adicionalmente, debemos buscar siempre establecer los niveles más altos de seguridad, como bloquear nuestro medio de pago desde el aplicativo móvil, para operaciones desde el exterior o compras en internet y solo desbloquearlas cuando necesitemos realizar este tipo de transacciones.

Otra precaución para tomar es el cambio periódico de la contraseña. Y, por último, hacer una copia periódica de todos nuestros datos nos dará tranquilidad.

Paraguay cuenta cada vez más con expertos y empresas que nos ofrecen asesorarnos y protegernos. El mundo digital nos permite mejorar nuestra calidad de vida y progresar logrando oportunidades como nunca antes.

Más contenido de esta sección
El mandatario decidió crear el fondo nacional de alimentación escolar esperando un apoyo total, pues quién se animaría a rechazar un plato de comida para el 100% de los niños escolarizados en el país durante todo el año.
Un gran alivio produjo en los usuarios la noticia de la rescisión del contrato con la empresa Parxin y que inmediatamente se iniciaría el proceso de término de la concesión del estacionamiento tarifado en la ciudad de Asunción. La suspensión no debe ser un elemento de distracción, que nos lleve a olvidar la vergonzosa improvisación con la que se administra la capital; así como tampoco el hecho de que la administración municipal carece de un plan para resolver el tránsito y para dar alternativas de movilidad para la ciudadanía.
Sin educación no habrá un Paraguay con desarrollo, bienestar e igualdad. Por esto, cuando se reclama y exige transparencia absoluta en la gestión de los recursos para la educación, como es el caso de los fondos que provienen de la compensación por la cesión de energía de Itaipú, se trata de una legítima preocupación. Después de más de una década los resultados de la administración del Fonacide son negativos, así como también resalta en esta línea la falta de confianza de la ciudadanía respecto a la gestión de los millonarios recursos.
En el Paraguay, pareciera que los tribunales de sentencia tienen prohibido absolver a los acusados, por lo menos en algunos casos mediáticos. Y, si acaso algunos jueces tienen la osadía de hacerlo, la misma Corte Suprema los manda al frezzer, sacándolos de los juicios más sonados.
Con la impunidad de siempre, de toda la vida, el senador colorado en situación de retiro, Kalé Galaverna dijo el otro día: “Si los políticos no conseguimos cargos para familiares o amigos, somos considerados inútiles. En mi vida política, he conseguido unos cinco mil a seis mil cargos en el Estado...”. El político había justificado así la cuestión del nepotismo, el tema del momento.
A poco más de dos semanas del inicio de las clases en las instituciones educativas oficiales, nos encontramos frente a un desolador y conocido panorama: el abandono de las escuelas públicas. En un rápido recorrido de UH por algunos establecimientos se comprueban pisos hundidos, techos con goteras, letrinas en vez de baños, sin acceso a energía eléctrica o agua potable. Ese es precisamente el estado de la educación pública en el Paraguay, un país desigual que les niega las mínimas oportunidades a sus niños y jóvenes.