Por Freddy Aguilera
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“Dios le da una segunda oportunidad a mi vida y voy a aprovecharla”, aseguró Dionisio Escobar, el ex recluso que estuvo más de once años en Tacumbú injustamente y que actualmente comienza una nueva etapa, respirando aires de libertad en su pueblo natal, Limpio. “Ahora la vida tiene más valor, Dios me da esa fortaleza”, cuenta.
Todo cambió para aquel hombre, quien se sorprende por lo que ve a su alrededor, como si el tiempo se estancara en aquel infierno llamado cárcel. “Está hermosa mi ciudad, hay más gente”, dice al dar sus primeros pasos tras su regreso al vecindario de San Francisco en Limpio.
Dionisio Escobar ahora tiene 36 años, a los 23 fue detenido por un caso de robo. Solo llegó a cursar hasta el tercer grado. Ahora empieza a mirar las cosas de otra manera, cuenta que mucho aprendió estando en el presidio. “Ahora la vida tiene más valor, Dios me da esa fortaleza”, esgrime, mientras apretaba su pequeña biblia que tenía en el bolsillo. Explica que el día de su liberación llegaron sus diez hermanos para saludarlo y a la vez brindarle confianza y el compromiso de ayudarlo.
LA SOCIEDAD. “Mi vida después de la cárcel será difícil pero confío en Dios”, susurró. Él es consciente de que lidiar con la aceptación de la sociedad será una tarea que tendrá que sobrellevar a sus espaldas. “El qué dirán”, no le interesa tanto, su mayor anhelo en estos momentos es trabajar y mantener a su anciana madre Isabel, quien le dio el apellido, ya que no conoció a su padre, quien murió antes de que él naciera.
RECORRIDO. Luego de trece años recorrió nuevamente las calles de su ciudad, al principio tenía cierto temor para exponerse ante la sociedad, pero luego se animó, recorrió por unos minutos la zona urbana de la ciudad y grande fue su sorpresa cuando la gente empezó a reconocerlo. A su paso empezaba a recibir saludos y buenos augurios de los pobladores. En los alrededores del mercado, varios comerciantes le dieron obsequios, más de una le dio su apoyo y muchos consejos para que no vuelva a cometer lo que en algún momento hizo.
TRABAJO. Escobar habló de trabajar en un principio en lo que sea, pero según él tiene la promesa del propio ministro de Justicia, Blas Llano, que tendría un trabajo digno para solventar a su madre. Admite que solo es un simple ayudante albañil, por lo que puede aspirar a realizar servicio de mantenimiento.
ENFERMEDAD. En algún momento comentó que durante el tiempo en que estuvo en la penitenciaría de Tacumbú contrajo tuberculosis, por lo que fue medicado durante seis meses, pero ahora está prácticamente recuperado de esa afección. Sigue aún con los continuos tratamientos de prevención. Escobar dijo que es el único mal del que fue aquejado y que le hizo estar en cama por unos cuantos días. Su nuevo reto es cumplir con su familia y posteriormente con la sociedad. Menciona que no guarda rencor a nadie, ya que su fe en Dios es más fuerte. Al poco tiempo de ingresar al presidio se refugió en la iglesia evangélica con otros internos, donde aprendió a convivir con su realidad.
DEMANDA. El ex recluso habló de demanda al Estado, que poco o nada hizo para que recupere su libertad en tiempo y forma. El abogado Juan Carlos Vera se encargará de su situación legal, aunque ayer también el abogado Osvaldo Granada Salaberry se ofreció en ayudarlo jurídicamente.
EL PODER JUDICIAL RESPONSABILIZA DE LA OMISIÓN A LAS AUTORIDADES PENITENCIARIAS
El director de Auditoría de Gestión de la Corte Suprema de Justicia, Mario Elizeche, confirmó que los papeleos de la libertad de Dionisio Escobar se truncaron en la Penitenciaría Nacional, deslindando de esa forma responsabilidad de las autoridades judiciales.
“Me constituí en el penal de Tacumbú y revisé la ficha del detenido. Allí pude confirmar que esta persona ya tenía orden de libertad dictada en 1997 por el doctor Alcides Corbeta, quien interinaba el Juzgado del Crimen del primer turno. El A.I. es el número 386 del 16 de abril de 1997", señaló Elizeche.
Agregó que por oficio número 448 del 25 de abril de 1997 el juzgado comunicó a la penitenciaría la disposición de libertad, documento que tuvo entrada el 28 de abril del mismo año. “Sin embargo, del 28 de abril del 1997 al 9 de octubre del 2008 no se le dio trámite dentro de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, por lo tanto no es responsabilidad de las autoridades judiciales, al parecer el oficio se traspapeló”, manifestó el director de Auditoría de Gestión de la Corte.
Aclaró, además, que durante la tramitación de la causa no estaban aun establecidos los juzgados penales de ejecución, es decir, nunca hubo un juez asignado para la verificación de la pena, teniendo en cuenta que la causa ya no existía. No obstante, continuará la investigación a fin de determinar si pudo haber existido alguna responsabilidad de parte de los defensores. Reiteró que la única responsabilidad de lo ocurrido fue de las autoridades penitenciarias.
El ex recluso al principio tuvo como defensor al actual juez Luis María Yaryes, pero luego fue designada la doctora Griselda de Sanabria.