Editorial

Mejor educación para que la ignorancia no ocasione daños

El caso ocurrido en Azotey, Concepción, en que pobladores quemaron una antena de telefonía móvil por temor a los supuestos efectos cancerígenos de la tecnología 5G (que ni siquiera existe aún en el país), dejando incomunicados durante varios días a sus propios vecinos, es un lamentable ejemplo de los daños que pueden llegar a ocasionar la ignorancia y la difusión sin control de las fake news o noticias falsas, generando teorías conspirativas sin un sustento real. Situaciones similares ocurren en otros puntos del país, mostrando la urgente necesidad de mejorar la educación y de brindar información pública calificada, responsable y abierta para combatir esta falencia.

“Tavy na ñande jukái, ñande guereko asýnte” (La ignorancia no nos mata, solo nos tiene mal) es una expresión popular en guaraní, que se aplica al reciente caso ocurrido en la localidad de Azotey, Departamento de Concepción, en que un grupo desconocido de pobladores procedieron a quemar una antena de telefonía móvil, creyendo que se trataba de una antena de tecnología de comunicación de la red digital móvil 5G (quinta generación), acerca de la cual existen teorías conspirativas que aseguran que tiene efectos cancerígenos en las personas.

Aunque existen varios casos de grupos de pobladores que se movilizan planteando rechazos a una posible futura instalación de antenas con tecnología 5G, lo llamativo en el caso de Azotey es que las personas aún no identificadas procedieron en horas de la noche a incendiar la antena de telefonía móvil a la que atribuían pertenecer a esta nueva red, de la que temen cause daños a la salud, pero se confirmó posteriormente que no era de tecnología 5G, ya que la misma aún no existe en el país, según una declaración oficial de autoridades la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel). Se informó que la antena quemada es una antena común de la firma Telecel, y que la destrucción ha dejado sin conexión a unos 5.000 usuarios de la zona. Es decir, al querer supuestamente protegerlos, los perpetradores de la destrucción de la antena dejaron incomunicados a sus propios vecinos.

No es el único caso de pobladores que se movilizan por temor a las antenas 5G. Vidal Argüello, intendente municipal de la ciudad de Yby Yaú, vecina a Azotey, envió una nota oficial a la Conatel reportando que algunos vecinos “denuncian que, como consecuencia de la instalación y funcionamiento de las antenas de telefonía celular, sufren constantes dolores de cabeza”. Anuncia que otros grupos de personas “sostienen que tomarán medidas drásticas, señalando que derribarán y quemarán las antenas, a fin de proteger la salud de la comunidad”.

En la ciudad de Presidente Franco, Alto Paraná, pobladores del barrio Santa Inés se movilizaron en contra de la instalación de una antena de telefonía móvil, por temor de que sea de tecnología 5G, a pesar de que, además de la Conatel, también la Cámara de Operadores Móviles del Paraguay asegura que “en Paraguay no existe aún ningún sistema 5G en operación”.

Además, aclaran que entidades internacionales, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), determinan que no existe ningún efecto negativo de las ondas que emiten las antenas de telefonía sobre la salud humana, incluyendo a las de tecnología 5G. También han denunciado ataques a obreros que trabajan en el mantenimiento del servicio de telefonía móvil.

Lo ocurrido es un lamentable ejemplo de los daños que pueden llegar a ocasionar la ignorancia y la difusión sin control de las fake news o noticias falsas, generando teorías conspirativas sin un sustento real. Estas pintorescas y lamentables situaciones que se siguen detectando en varios puntos del país muestran la urgente necesidad de mejorar la educación y de brindar información pública calificada, responsable y abierta para combatir esta falencia.

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