08 ene. 2026

Limpieza de corazón

Hoy meditamos el Evangelio según San Mateo 21, 23-27.

La Navidad es una luz en la noche, y esta luz no se extinguirá jamás. Todo el que mire hacia Belén podrá contemplar a Jesús Niño, acompañado de María y de José; todo el que mire con corazón puro, porque Dios solo se manifiesta a los limpios de corazón.

¡Con qué cuidado hemos de guardar el corazón! Porque, por otra parte, el corazón tiende a apegarse desordenadamente a personas y cosas.

Entre todos los fines de nuestra vida uno solo es verdaderamente necesario: llegar hasta la meta que Dios nos ha propuesto; alcanzar el Cielo, habiendo realizado nuestra propia vocación. Todo debe ser medio para alcanzar a Dios.

El papa Francisco, a propósito del Evangelio de hoy dijo: “¿Con qué autoridad hacéis estas cosas? Quieren tender “una trampa” al Señor, tratando de llevarlo contra la pared, hacerle equivocarse. Pero ¿cuál es el problema que esta gente tenía con Jesús? ¿Son quizás los milagros que hacía? No, no es esto. En realidad el problema que escandalizaba a esta gente era el de que los demonios gritaban a Jesús: “¡Tu eres el Hijo de Dios, tu eres el Santo!”. Este “es el centro”, esto escandaliza de Jesús: “Él es Dios que se ha encarnado”.

También a nosotros nos tienden trampas en la vida, pero lo que escandaliza de la Iglesia es el misterio de la Encarnación del Verbo. Y esto no se tolera, esto el demonio no lo tolera. Cuántas veces se oye decir: “Pero, vosotros cristianos, sed un poco más normales, como las otras personas, ¡razonables!”. Este es un discurso de encantadores de serpientes: “Pero, sed así ¿no?, un poco más normales, no seáis tan rígidos...” Pero detrás de esto está: Pero no vengáis con historias ¡que Dios se ha hecho hombre!

La Encarnación del Verbo, ¡ese es el escándalo que está detrás! Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: “Pero qué buena la Iglesia, qué buena la obra social que hace la Iglesia”. Pero si decimos que hacemos esto porque aquellas personas son la carne de Cristo, viene el escándalo. Y esa es la verdad, esa es la revelación de Jesús: esa presencia de Jesús encarnado.

(Del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y http://es.catholic.net).