Economía

Liderazgo público-privado

 

Las realidades de hoy son complejas, veloces, cambiantes y, sobre todo, excluyentes. Quienes no se suman a las tendencias se quedan afuera mal. Para el 2030 se considera que las empresas y organizaciones estarán 100% digitalizadas, son solo un par de décadas y nosotros seguimos copiando lecciones del pizarrón cuando lo que hace falta es desarrollar por medio de la tecnología, las capacidades de pensar creativamente y así estar disponibles para el cambio en todo momento. La ineficiencia del Estado para ofrecer servicios públicos de calidad no es solo en educación. Ya sufrimos un retraso tecnológico y de oportunidades que crece al mismo ritmo en que se desarrollan en el resto del mundo.

Con cada gobierno vimos encaminarse programas y proyectos muy necesarios que nos dan esperanzas de que estamos dando pasos en el sentido correcto, pero luego no avanzan. Una mirada más cercana nos muestra un Estado con bajísima capacidad de ejecución de programas y proyectos novedosos, de alto impacto tecnológico en sintonía con estándares mundiales, o de atención de las necesidades mínimas.

La lenta burocracia porque los usuarios no pueden elegir a la competencia que les dé mejor servicio, las descalificaciones políticas que desmontan programas de “gobiernos anteriores” como si estos fueran para los grupos políticos ocasionalmente en el poder y no para la mejora de la calidad de vida de la población, las ineficiencias derivadas de los nombramientos de políticos sin competencias para los cargos en pago de favores, las agendas propias de verdaderos grupos delictivos entrelazados en redes de corrupción organizados para robar y enriquecerse, hacen evidente que un enfoque solo de sector público es insuficiente para dar respuestas a realidades complejas a las velocidades que hacen falta.

El sector privado y las oenegés especializadas son excelentes aliados para mejorar la atención de las necesidades de la población completando la gestión del Estado. Alianzas como la ARP y el Senacsa que recuperó el estatus sanitario internacional, el consejo público-privado del Fondo para la Excelencia Educativa que gestiona fondos blindados para la mejora de la educación, el uso de tecnologías y las ciencias. El Programa Sonidos de la Tierra, que coopera con Itaipú para el cuidado de las cuencas; , que coopera con el MEC desarrollando competencias del siglo XXI en Caacupé; el Denide, la Fundación Solidaridad, Teletón y tantas otras, completando los insuficientes servicios públicos para personas con discapacidad, son claros ejemplos de que en Paraguay funciona un Estado mucho más eficiente cuando logra, en vez de cerrarse a su propia lógica, incorporar al sector privado con sus modelos de eficiencia, velocidad, cumplimiento de metas, y a las oenegés con la vocación, cercanía a los beneficiarios, y capacidad de hacer mucho con poco.

Y fue posible gracias a los liderazgos público-privados que fueron capaces de cooperar influyéndose mutuamente en vez de excluirse sistemáticamente. Ya sabemos el camino, ¡no hay tiempo que perder!

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