11 ene. 2026

Leyendo los cuadernos de Agatha

Hay un libro que puede arrojar muchas luces en torno a la figura de la escritora de novelas policiales, quizás la más leída del mundo, la autora de Diez negritos. Se trata de Los cuadernos secretos de Agatha Christie, una recopilación de cuadernos hallados en la residencia donde vivía, que ilustra las ideas, las formas de plantearse los argumentos.

El libro, editado este año por la editorial Suma de Letras, incluye dos novelas inéditas de Hércules Poirot, su célebre detective. El recopilador, John Curran, se encontró con cuadernos escritos, como él dice, con letra caótica, que en pocas páginas pasaba de una historia a otra. Un esquema muy rápido de trabajo que nos hace entender cómo pudo escribir ochenta novelas en su vida y algunas otras en donde firmaba como Mary Westmacott. Guiones de radio y obras de teatro conforman también su extensa producción. Esos 73 cuadernos hallados y felizmente ordenados por John Curran son una buena noticia para quienes siguen deslumbrándose con las ingeniosas historias policiales.

Christie (1890-1976) tenía una manera de exponer sus historias, porque si bien el culpable (siempre en la novela policial tiene que haber alguno) debía ser bien argumentado, no elegir cualquiera al azar. Por ejemplo, en Diez negritos, Agatha comenzó a jugar; primero pensó en contar con ocho personajes, pero luego se pasó a doce, para quedarse finalmente con los diez de la historia original. En ese juego de búsqueda de un argumento creíble, se advierte que cualquiera de los personajes pudo ser el asesino. O sea, tenía la historia, pero había que imbricarla de tal manera que el lector quede desconcertado con las pistas que le presentan. Esa era su habilidad: darnos numerosas pistas para que la aparición del culpable sea una sorpresa.

César González Páez

Escritor

cesarpaez@uhora.com.py

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