@Lic.marisolramirez
En el marco conmemorativo del Día Internacional del Libro Infantil, resulta oportuno reflexionar acerca del impacto que la era digital tiene en el desarrollo de los más pequeños, y la necesidad de volver a los libros físicos.
Zully Yegros Sanz, licenciada en psicopedagogía clínica y especialista en psicología clínica, expone su opinión ante el panorama donde las pantallas digitales son invasivas. Para la especialista, la conmemoración de esta fecha se convierte en el momento ideal para rescatar el valor del papel.
La profesional es enfática al recomendar “leer libros en físico, tenerlos en las manos, pasar las hojas, repasar las letras, mirar las ilustraciones”, ya que esta interacción física propone al cerebro un ejercicio totalmente distinto que genera un “aprendizaje significativo”.
A diferencia de las pantallas, el libro fomenta la memoria de trabajo y el pensamiento crítico, pues, como bien concluye la experta, el conocimiento humano no se gestó entre notificaciones y reels, sino en la quietud necesaria para “evitar la pérdida de capacidades cognitivas y ser más sabios, más pensantes, más humanos”.
La especialista advierte con preocupación que nos encontramos ante un escenario donde se están “perdiendo las capacidades cognitivas”, señalando que diversos estudios revelan una erosión en la motivación, la concentración, la memoria y el lenguaje.
Yegros explica que esto ocurre porque el smartphone se volvió un compañero inseparable de jóvenes y adultos, y pese a su utilidad, genera efectos alarmantes: “Los estímulos superpoderosos, como las luces, los colores brillantes, los sonidos trepidantes y la velocidad de los cambios de las imágenes, van causando un daño irreparable al cerebro infantil”, especialmente en etapas críticas de formación antes de los siete años.
Esta dinámica digital modificó incluso la forma en la que los niños procesan la información, reduciendo drásticamente sus tiempos de atención y afectando su capacidad de expresión.
La experta explica que el hábito de scrollear acostumbró al cerebro a una ansiedad constante por la novedad, donde “la motivación, que es el motorcito que nos ayuda a aprender, está desapareciendo porque se dirige a una sola cosa: la pantalla”.
Esta desconexión se traslada al uso del lenguaje, donde los jóvenes presentan limitaciones severas para redactar o contar historias, porque “hoy se hace todo muy bien con emoticones”, perdiendo por el camino el significado de las palabras y el entusiasmo por descubrir contenidos que requieran un esfuerzo intelectual sostenido.
Proyecto para motivar la lectura. En este contexto, surgen iniciativas que buscan revertir esta tendencia como el proyecto Letras Vivas que tiene previstos dos encuentros más con los jóvenes. Los días 10 y 11 de abril, en Carapeguá y Encarnación. El público al que apuntan son niños de 10 a 13 años en adelante.
Recientemente, ofrecieron con éxito una serie de presentaciones en el interior del país, con actividades que buscan despertar el hábito lector mediante juegos didácticos. Coordinado por Natalia Benítez, esta iniciativa acerca la literatura paraguaya a diversas comunidades, integrando a autores clásicos y contemporáneos para fomentar la identidad cultural desde lo lúdico.
Tras visitar ciudades como Benjamín Aceval e Itauguá, el proyecto respaldado por la SNC, CONALIB y Fundación en Alianza demuestra que la literatura puede ser una experiencia lúdica, cercana y transformadora.
La exitosa ejecución de estas giras subraya la importancia de la mediación lectora para conectar con las nuevas generaciones.
“Para mí, es una forma de revalorizar el legado que nos dejaron nuestros escritores y escritoras nacionales, traerlos nuevamente y proyectarlos a través de herramientas lúdicas. Y pasa algo no menos importante: este proyecto también nos acerca a artistas contemporáneos”, comenta la cuentacuentos Laura Ferreira.
Para Natalia Benítez, el proyecto Letras Vivas es una forma de colaborar en la revalorización de los libros y fomentar el interés de los jóvenes por la lectura. Destaca la importancia de la presencialidad para “mirarnos a los ojos” y generar una “conexión real”, rindiendo homenaje a los grandes autores para “entender de dónde venimos”.
Esta propuesta refuerza la valoración del papel y la literatura en tiempos desafiantes frente a la tecnología.