En el caso de Arlan, el adolescente de 16 años llevado por una célula de esta banda el 2 de abril pasado y liberado en la noche de Navidad, volver a la vida normal significaba para él retomar sus estudios, que perdió casi un año completo; y divertirse, como todo joven de su edad. Y a eso fue; no trató de refugiarse en su casa de la colonia, ni anduvo por ahí con escolta armada, que significaran un cambio importante en su vida.
Pero durante su ausencia en el seno familiar, algo sí cambió; su “vida normal” ya no era tal. El hombre que le había prestado un celular para llamar a su familia, en la noche de su liberación, se había hecho primero una selfie con él. Luego Arlan visitó, acompañado de sus padres Álcido Fick y Melania Bremm, y sus hermanas, la basílica de la Virgen de Caacupé y los fieles que se congregaron para oír misa ese domingo se agolparon en torno suyo para saludarlo cuando el joven fue reconocido; y se hicieron fotos con él. Pasó lo mismo en Tupãrenda.
Evidentemente, la vida normal del adolescente que quiere salvar su alegría, por encima del traumático hecho del que fue víctima, tenía un condimento nuevo: la secuela de la fama. Una oportuna selfie con Arlan es una vidriera segura, en especial para quienes su forma de vida es la exposición mediática, como la profesión de modelo. Así fue que saltó a las redes las selfies con Arlan Fick que se hizo la modelo hondureña Gaby del Campo, cuando coincidieron el sábado último en el carnaval de Santaní, donde la morocha pulposa fue a mover sus curvas. Incluso lo invitó a bailar brevemente en el escenario.
Las fotografías más el video de 13 segundos del perreo se viralizaron en las redes y las críticas no se hicieron esperar, algunas escandalizadas. La diputada Desirée Masi salió a defender a “su hijo adoptivo”: “Arlan Fick tiene que SUFRIR de por vida??”, se preguntó, presa de la rabia por “la pavada de algunos y de falsa moral” de otros comentaristas. “Les pregunto a esos amigos que están criticando: este joven tiene que encerrarse de por vida y no vivir su vida, para que algunos estén tranquilos con su “moralidad?”, escribió en el muro de Rosinei, hermana de Arlan, con quien también la modelo cuestionada se hizo un par de fotos.
Definitivamente, la vida de Arlan, que volvió a nacer para sus padres, ha cambiado desde su regreso a la libertad y él parece disfrutarlo; en todas las fotos sale sonriente.