Opinión

Las mentiras de un Abdo y su Gobierno títere

Miguel López

Mario Abdo Benítez, su entorno y su partido (el Colorado) no sorprenden con su entrega del país al imperio de Brasil (y otros imperios); ni con su defensa del zoquete antes que las causas nacionales que son la soberanía y el pueblo.

A estas alturas, más allá del plan diseñado para distraer, embarrar y confundir, está muy claro quién es el principal responsable de la traición al Paraguay cometida en el caso Itaipú con la firma del acuerdo bilateral en secreto.

En las ciencias humanas y sociales se analiza siempre que los hechos son los hechos y las opiniones no pasan de ser pareceres, puntos de vista. Poniendo en la mesa todas las pruebas y elementos conocidos hasta ahora de lo que fue el acuerdo kañy entre el gobierno de Abdo y Jair Bolsonaro, es meridiana la claridad que une las flechas que apuntan al titular del Ejecutivo paraguayo.

Los cruces de mensajes, dados a conocer por la Fiscalía y el propio equipo de Palacio de Gobierno, están muy claros. Aunque ahora el presidente mienta diciendo que no estaba al tanto de lo que ocurría, sus escritos muestran que estaba mejor enterado de todo y que incluso operó para que la situación fuera forzada aún en perjuicio de los intereses nacionales.

Quienes hoy se sienten sorprendidos o se dicen estafados o traicionados por el presidente colorado, después de haberlo votado hace un año, deberían pedir disculpas por haber sometido una vez más al país a mandatarios que solo miran los intereses particulares y su propio beneficio cuando no está alimentando la maquinaria corrupta de un Estado cautivo por sectores políticos y empresariales, igualmente venales y sometidos.

Volviendo al punto. Mario Abdo encabeza hoy un gobierno enteramente deslegitimado y sin credibilidad. Cuando a principios de julio presentó su informe –incompleto y falseado– de primer año de mandato, su popularidad ya estaba en picada. Entonces sus asesores y equipos de imagen tantearon varias medidas que dieron al traste, porque hay veces en que la mentira es tan descomunal y el mal gobierno tan abrumador, que ni el propio presidente cree en su palabra o en su honestidad.

Tras el escándalo del pacto secreto que entregaba a Brasil la soberanía energética paraguaya, ya no hay punto en reversa. El Gobierno con Abdo Benítez a la cabeza traicionó una de las principales causas nacionales: Itaipú, y pone en evidencia que las negociaciones del Tratado en el 2023 pueden resultar una catástrofe.

El gesto entreguista y cobarde de Abdo y su gobierno es conocido. De lametraste de Trump en un bochornoso papel de lacayo en el caso de Venezuela a entregar la joya de la abuela a Bolsonaro, no quedan lugar a dudas. Nunca destacó por capacidad, inteligencia o compromiso con los grandes asuntos del país. Tampoco lo hará. Por eso todas las medidas y anuncios que comenzó a hacer en estos días son solo gestos y medidas efectistas que no tocan los temas de fondo.

Y en esta debacle nacional, como en casi todas las que hubo, el Partido Colorado siempre está del lado del latrocinio y del sostenimiento del zoquete. El cartismo –que de colorado tiene ese afán de apropiarse de todo lo que no es suyo– baila el mismo vals. En este momento, ningún dirigente en ese partido es digno de confianza. Pueden vender a sus madres por unas monedas.

Abdo debe irse, así como su vicepresidente, Hugo Velázquez, involucrado hasta la cabeza en el negociado sobre Itaipú. La población es la única que puede forzar esta salida, la menos vergonzosa en años. El juicio político es una herramienta democrática cuando las razones son genuinamente verdaderas, como en este caso. Entonces, la población deberá tutelar y controlar el proceso constitucional que prosigue.

El presidente y su gobierno están indisolublemente marcados por sus actos de traición al Paraguay. Por tanto, solo el pueblo puede salvarse a sí mismo...

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