24 abr. 2024

Las herencias de Stroessner

Por Alberto Acosta Garbarino

Hoy 4 de mayo se cumplen 60 años del golpe de Estado que llevó a Alfredo Stroessner al poder y que significó el inicio de una larga dictadura que gobernó nuestro país por más de 35 años.

Un periodo tan largo de gobierno ha dejado una herencia muy importante, que ha marcado profundamente a nuestra sociedad.

En el breve espacio de una columna es imposible abarcar todas las consecuencias que tuvo el régimen de Stroessner para la sociedad paraguaya, pero en este aniversario a mí me gustaría recordar algunas de ellas.

Antes de iniciar este viaje al pasado, es importante saber que el “relato” que le daba sustento ideológico y justificación al régimen, lo había elaborado el historiador Juan E. O’Leary.

En ese “relato” se presentaba a Gaspar Rodríguez de Francia como el “fundador” de la patria, a Carlos Antonio López como el “constructor” de un país moderno, al Mariscal López como el “máximo héroe” de nuestra nacionalidad, al general Caballero como el “reconstructor” de la patria destruida por la guerra y al general Stroessner como el “segundo reconstructor” de una patria destruida por los anárquicos gobiernos liberales que le precedieron.

El régimen de Stroessner se instalaba en 1954 con un gran apoyo internacional, en el contexto mundial de la guerra fría entre el comunismo y el capitalismo.

Un régimen anticomunista y deseoso de construir obras como el de Stroessner, tuvo el apoyo de los Estados Unidos para llevarlos adelante. Apoyo en forma directa con donaciones o en forma indirecta por medio de créditos blandos otorgados por los organismos internacionales, controlados por Washington.

El mejor ejemplo de un gobierno “constructor” lo tuvimos en el sector eléctrico, donde pasamos de tener una pequeña usina térmica en Sajonia que generaba electricidad para Asunción, a construir la usina hidroeléctrica de Acaray y en forma conjunta con nuestros vecinos, las de Itaipú y Yacyretá.

En una frase repetida, Stroessner decía: “a los amigos todo, a los enemigos palo y a los indiferentes la ley”.

Los amigos recibieron “todo”, porque fueron los beneficiados de la construcción de las grandes obras. Instalando en una sociedad pobre y austera como la paraguaya, la cultura de la corrupción, el saqueo del dinero del Estado, el enriquecimiento rápido, el nepotismo y la ostentación del dinero mal habido.

Los enemigos recibieron “palo” porque hubo intolerancia y represión contra todo tipo de disidencia.

Aquí es conveniente recordar una frase encontrada en un informe de 1980 de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que en una parte decía "... el régimen de Stroessner no tiene realmente miedo a la subversión. De lo que tiene miedo es de la democracia”.

Y la democracia tiene como pilares la educación del pueblo y su capacidad de organizarse en diferentes tipos de instituciones, como los partidos políticos, los sindicatos, los gremios y las organizaciones de la sociedad civil.

El régimen de Stroessner combatió ferozmente a todos nuestros intelectuales y pensadores, siendo los casos más conocidos los envíos al exilio de grandes escritores como Roa Bastos, Bareiro Saguier y Rivarola Matto.

Y al mismo tiempo se opuso a la constitución de todo tipo de organización de la sociedad, persiguiendo y apresando a los líderes de gremios, sindicatos, y organizaciones sociales, que no le eran afines.

El resultado de todo esto ha sido el tener hoy una sociedad con un nivel educativo de los más bajos de toda América Latina y una sociedad fragmentada, dividida y casi incapaz de organizarse.

En este breve balance de la herencia recibida del stronismo, vemos que lo positivo ha sido la construcción de grandes obras materiales y lo terriblemente negativo ha sido la destrucción del valor de la honestidad, el rezago en la educación y la incapacidad de asociarnos y organizarnos.

Y estos son los pilares fundamentales e imprescindibles para la construcción de una sociedad libre, democrática y próspera.

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