Sucesos

La sonrisa que no se olvida: Hace 5 años Vivi era muerta por antidrogas

 En un operativo erróneo dos personas fueron víctimas de gatillos fáciles de la Senad y solo una logró sobrevivir. La familia hoy procura vivir con esperanza.

Un día como hoy, 18 de junio, pero del 2016, una densa niebla de tristeza cubrió a la familia Paredes Zanotti; ese día perdieron a la pequeña Viviana (3), cuando fue acribillada por agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) la camioneta que conducía el abuelo, al ser confundidos con traficantes de drogas. Hoy la familia Zanotti afirma que vive con esperanza, recordando la sonrisa de Vivi.

“Son cinco años del ataque. Las secuelas quedan siempre”, rememora el abuelo, Ulrico Zanotti, y menciona que ella hubiera tenido ocho años ahora. “Lo que nos ayudó mucho fue el nacimiento de los hermanitos de Vivi”, dice.

Pero la vida avanza y “el tiempo va curando más y tratamos de olvidar un poco también”, comenta el abuelo.

Aunque aquel episodio trágico en la estancia lo tiene registrado en la memoria como si fuera ayer.

LA CRÓNICA DE AQUEL DÍA. Ese día fueron a quitar la producción de caña dulce que tenían en la estancia de 300 hectáreas que alquilaban en Nueva Italia. “Yo quería ir a mirar la cosecha, entonces le dije a mi hijo que nos vayamos un rato. En el camino se sube mi señora que estaba en la casa de su mamá y con ella sube la nena (Vivi) y nos vamos. Hacía más frío que ahora”, recuerda Ulrico.

Aquello ocurrió antes de anochecer. Cuando ya se disponían a volver, decidieron ir al fondo a recorrer, pasaron un puentecito, el eucaliptal, para ir a una casa que antes alquilaban y querían verla.

“Al mirar la casa y volver para salir es que ya vimos los vehículos venir. Ellos (los agentes de la Senad) buscaban cargamentos de drogas. La información que tenían era incorrecta y luego la forma en que procedieron es inexplicable”, dice el abuelo.

Los antidrogas, en camionetas sin chapas, ejecutaron un operativo erróneo.

“Primero vimos vehículos y pensamos que se estaban siguiendo entre ellos. Luego dijimos que nos iban a asaltar o a matar. Entonces dije que íbamos a entrar a la casa y al retroceder ya estaban ellos a 50 metros”, relata.

Apenas se movieron, empezaron los disparos. Hicieron más de 60 disparos, de los cuales varios dieron en la camioneta de los Zanotti, hiriendo de tres impactos al tío de Vivi, quien “sobrevivió de milagro”, como dice la familia. Solo una bala alcanzó a la pequeña y acabó con su vida.

UN DOLOR VIVO. Sentada al lado de su esposo, la abuela de Vivi, Ana Franco, también revive entre sollozos el terror: “Ellos se sentaron en las ventanillas a dispararnos a matar, se pusieron de ambos lados. Yo le agarré a mi nietita, le tiré debajo del asiento. Le coloqué tan bien y le acurruqué e igual le agarró”. En un momento, la niña levantó su cabecita y ahí le agarró la bala.

Otro recuerdo del abuelo es que paró el motor, al parecer por los disparos. Le dijo a su hijo Alessandro que se baje y vaya por el cañaveral y se salve, a pesar de que estaba herido.

“Salí yo, hice manos arriba y vino uno con revólver y me pegó con el arma y me empezó a patear y luego vino otro y vieron que había una criatura y ahí terminó todo”, comenta Ulrico Zanotti.

Uno de los agentes fue a abrir la puerta trasera y vio a la pequeña. “Yo le alcé en mi brazo y le dije ‘mi amor’ y le besé y le apreté por mí –solloza la abuela– y ahí vieron que la criatura estaba toda desangrada y ese fue el anuncio que hizo que se desesperaran todo y me hicieron salir”.

Tras el ataque, fueron auxiliados rápidamente, pero pese a eso la niña no sobrevivió, con ella se apagó su sonrisa.

LA DIFÍCIL RECUPERACIÓN. Sentados en la sala de la casa, la familia Zanotti lamentó el operativo erróneo hace cinco años y analizaron que los agentes prácticamente no están capacitados. Sin embargo, pese a todo, hoy tratan de mirar la vida con esperanza.

Por su parte, el tío cuenta su difícil recuperación, luego de ser herido de tres disparos. Una bala le fue de refilón en la cabeza y otra en el abdomen, las cuales sí lograron sacar, pero no pudieron retirar una que tiene al lado del corazón y que hoy no le deja realizar deportes extremos.

“Tuve cuatro operaciones, una fue reconstrucción en la parte abdominal. Estuve 20 días en el hospital. En tres bajó mi presión. Si bajaba en dos me moría. Fue un milagro”, comenta Alessandro Zanotti.

Así como él, también intenta salir adelante la madre de Vivi, Ana Romina Zanotti, quien entre lágrimas recuerda a su niña. “Ella se despidió de mí ese día, me dijo ‘te quiero mucho’”, recuerda. Hoy suele ver la sonrisa de su hija en sus hijos mellizos, que nacieron dos años después del suceso.

Cinco años pasaron y no hay juicio para los sospechosos

Día fatídico. Agentes de la Senad dispararon a matar a la camioneta conducida por Ulrico Zanotti, que salía de la estancia Manuelita, ubicada en Nueva Italia, junto a su esposa, su hijo Alessandro Zanotti y su nieta Viviana. Los antidrogas los confundieron con narcotraficantes, cuyos pasos estaban siguiendo en un operativo.

Sin chapa. La camioneta en que estaban los agentes no tenía identificación y tampoco llevaba matrícula. 26 disparos recibió la camioneta, uno de ellos impactó en la pequeña Vivi.

Procesados. Los agentes antidrogas Nicolás Fernando Cáceres Oviedo, Cristhian Osmar Morán Galeano, José Domingo López Orrego, Ignacio Alcides Sosa Pineda, Emilio José Vall Sánchez, José Sánchez López y Luis Ángel Servián Rotela fueron imputados por homicidio doloso.

Chicanas. La imputación se dio en el año 2016 y desde entonces el proceso sufrió una serie de dilaciones, que permitieron que hasta hoy, cinco años después, no pueda realizarse el juicio.

Cambio de fiscales. Las primeras en investigar el caso fueron las fiscalas Mirtha Rivas, Fabiola Molas y Carina Sánchez. También pasó por la fiscala Leticia Noldin y actualmente está en manos de la fiscala Laura Giacummo, esto debido a la serie de recusaciones realizadas por la defensa de los acusados.

En prisión. Los agentes continúan en reclusión en la cárcel militar de Viñas Cué, según confirmó el abogado Gilberto Penayo.



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