15 abr. 2026

La guerra intestina colorada, con aroma acorde

Por Hugo Rubin
Cualquiera creería que puesto que ninguno de los variados sectores de la ANR aparenta estar satisfecho con su condición de opositores, tampoco estaría muy feliz con la posición de habitar en la llanura de un partido que está en la llanura, por lo que hubiera sido de esperar que se de un intento por zanjar las dudas, llamar a elecciones partidarias y definir quién es el nuevo líder -a quien culpar de las desgracias-. Justamente por eso parecería que prefieren la atomización antes que liderar la otrora mayor agencia de empleos del país y, quizás, para no tener que convertirse en lo que fue el PLRA estos últimos años.
En este momento quien ostenta la presidencia de la ANR y tiene el control de la sede central es Osvaldo Domínguez D. Aunque una supuesta mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno considera que Lilian Samaniego es quien preside. No se ven señales de que vayan a solucionar sus diferencias. De ahí que podemos esperar que, original y salomónicamente, se parta en dos la Asociación Nacional Republicana: ANR Auténtica y ANR Radical -ya que nadie podrá usar el nombre a secas-.
Como los nuevos tiempos lo exigen, pronto surgirá un ala izquierdista, probablemente haya quien realmente se considere de esa ideología, lo más plausible es que la mayoría en realidad sólo quiera un poco del maquillaje que Nicanor Duarte trató de dar en su última etapa. Así presenciaremos la creación de la ANR Progresista, que se debatirá entre los movimientos internos: ANRP Bolivariano, recibiendo dinero de Chávez y apoyando a Lugo, y la ANRP Platónico, que estará compuesto por acomodados y adinerados correligionarios que suspiran pensando en la revolución, pero no se perderían por nada el Sauna o las Galas en el Pérez Uribe.
Ya agotadas las derivaciones en cuanto a siglas, un gran sector nucleado en torno a la disponibilidad económica del ex vicepresidente Castiglioni optaría por formar el Partido Colorado Vanguardista. No sería sorprendente que se subdivida en PCV Independiente y PCV Unido, este último se acomodaría a una mejor coyuntura en cuanto a acuerdos con otros sectores colorados o del presidente de la República.
De ninguna manera debemos olvidar que se impone entre los nostálgicos y viejos caudillos la formación, sin rodeos, del Partido Stronista. Claro, no se salvaría de la escisión, puesto que estará la rama que querrá alardear de una postura firme y decididamente de ultraderecha, PS Nacionalista. Y los que hablarán solamente de las obras supuestamente loables del ex dictador, mencionarán los errores del pasado, un leve toque de arrepentimiento, podrían utilizar la denominación de Partido Neostronista, aunque sus congéneres fascistas lo llamarían “Stronista Herbívoro”.
Nada de esto es demasiado irreal, así nació UNACE, que bien podría liderar una alianza colorada. Así soñarían los herederos de Caballero que podrían unirse, despertar y arrasar con la “marea colorada” en las próximas elecciones. Imaginarían un gran congreso donde decidirían reunificarse, con la presencia de cientos de convencionales, estarían preocupados por conseguir un lugar lo suficientemente grande para albergar el evento; las fiestas, las reuniones, el alojamiento para tantos líderes que irían de todo el país; FL ya buscaría refugio bajo la cama por el miedo. Claro, hasta que alguien recuerde que no pueden disponer libremente de lo que no les pertenece, que no tienen el control del dinero, bienes, fuerzas públicas, ni siquiera de afiliados por conveniencia que, seguramente estarán formando fila para alistarse en algún partido luguista.