En marzo del 2013, la joven abandonó su hogar, cansada de los abusos, indicaron desde el Ministerio Público. Luego de refugiarse en la casa de una vecina, el caso fue denunciado por la mujer que la acogió.
A raíz de esto, la Fiscalía comenzó a investigar el caso y constató, mediante estudios de médicos forenses, que la joven presentaba lesiones antiguas que revelaban los sometimientos.
El fiscal del caso, Víctor Paredes, imputó entonces al hombre y luego lo acusó. Ahora, un tribunal de Sentencia presidido por el juez Julio Acuña e integrado por sus colegas Fabián Iglesias y Salvador Zorrilla, dictó una condena de diez años por los delitos de abuso sexual en niños e incesto, indicaron desde el Ministerio Público.
“Es una condena ejemplificadora, teniendo en cuenta el aumento de hechos de agresión sexual en contra de menores, donde por lo general los agresores son del mismo entorno de las víctimas”, aseguró el fiscal Paredes, al tiempo de destacar el trabajo coordinado entre la Policía, el Juzgado del Menor, la Defensoría de la Niñez y la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (Codeni). Asimismo, el representante del Ministerio Público señaló que la joven abusada recibe asistencia de la Oficina de Atención a Víctimas.
DELITOS. La ley establece una pena mínima de hasta tres años en los casos de abuso sexual en niños y considera agravantes que pueden aumentar la pena el hecho de que la víctima sea hijo biológico del victimario y que haya ocurrido coito.
Por otro lado, el Código Penal también sanciona el incesto. La ley señala que este delito se da cuando “se realizara el coito con un descendiente consanguíneo”. En este caso se establece una pena de hasta cinco años de cárcel, mientras que si el coito fue “con un ascendiente consanguíneo” o entre hermanos, se habla de una pena de hasta dos años de cárcel o multa.