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Intensivistas, al límite, sienten perder la batalla contra el Covid

EXHAUSTOS. Los especialistas son pocos desde antes de la pandemia y están agotados. CONCIENCIA. La Sociedad de Intensivistas exhorta a la ciudadanía a adoptar las medidas preventivas.

Los profesionales médicos que integran la Sociedad Paraguaya de Terapia Intensiva y de Emergencias Pediátricas Neonatales manifiestan que sienten que están empezando a perder la batalla contra el Covid-19 y que los recursos (sobre todo, los humanos), para salvar a los pacientes con enfermedad severa a causa del coronavirus, se están agotando.

En un comunicado, los intensivistas señalan que la mayoría de las unidades de terapia intensiva y urgencias, sobre todo las que reciben a adultos, se encuentran con un altísimo nivel de ocupación.

La escasez de recursos físicos y tecnológicos (camas con respiradores y monitores) también es otro problema del sistema sanitario; sin embargo, los médicos sostienen que “a pesar de poder presupuestariamente seguir aumentando estos en número”, el punto central es la “escasez de los profesionales médicos y paramédicos de terapia intensiva y urgencia, que a diferencia de las camas y los respiradores no pueden multiplicarse”.

CANSANCIO

La escasez de intensivistas ya era un problema en Paraguay antes de la pandemia del nuevo coronavirus. Según datos de la Sociedad Paraguaya de Terapia Intensiva y de Emergencias Pediátricas Neonatales, en pediatría hay no más de 100 profesionales médicos y en adultos no más de 200 que se encuentran “trabajando al límite de las fuerzas, exhaustos por el trabajo continuo e intenso, atendiendo cada vez más pacientes”.

Relatan especialistas que terminan una guardia en una unidad de terapia intensiva y deben salir apresuradamente para otro trabajo, otra guardia o el consultorio, sosteniendo que el “poliempleo es una realidad que hasta hoy desgasta física y mentalmente a los que hacemos cuidados intensivos”, dice en el documento. Recuerdan que no son los mejores pagados ni remotamente aún.

“Necesitamos trabajar en más de un lugar para llegar no solo nosotros, sino nuestra familia, dignamente, a fin de mes. Por horas y horas de trabajo estresante, agotador, pese a ser profesionales altamente calificados y entrenados, ganamos salarios bajos, que dejan sorprendidos a quienes escuchan cuál es el monto de nuestro salario”, lamentan los médicos.

Recuerdan que entrenaron para lidiar con la muerte todos los días, lucha que ganan en gran parte, en medio de carencias de recursos muchas veces y que debido a esto aprendieron a ser resilientes.

Pero ahora que van quedando solos, encerrados en las unidades de terapias intensivas con sus equipos de protección personal y con los pacientes, solo alentándose entre ellos, observan en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien por ahora.

“¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte! Porque nadie sabe cuándo el virus los infectará”.

Los profesionales de la salud comentan que también tienen que lamentar compañeros que van de baja, ya sea infectados o lamentablemente, fallecidos; “colegas y amigos caídos, quienes nos provocan un profundo dolor”, expresaron.

Hasta el momento, el 7% de los trabajadores de blanco dieron positivo a la Covid-19. Dos| son los médicos que fallecieron por el virus y uno pos enfermedad.

COLAPSO

La Sociedad Paraguaya de Terapia Intensiva Pediátrica exhorta a ayudar a disminuir el ingreso de pacientes a la terapia porque el personal sanitario está colapsado, los intensivistas están colapsados. “Solo pedimos a esta sociedad que reflexione, y que cumpla con simples, pero no menos importantes medidas, recomendadas científicamente” [...] “Nosotros queremos ganarle al virus. Necesitamos que la sociedad toda nos ayude porque no podemos solos”.



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