Economía

Ingresos bajos

 

En tiempos electorales aparecen con mayor cantidad una serie de encuestas, no solo en términos de medición de las preferencias electorales, sino también sobre aquellas cuestiones que más preocupan a la ciudadanía en general.

En dicho sentido, queda muy claro que la gran preocupación ciudadana está muy vinculada al tema del ingreso. El mismo es insuficiente, sumamente inestable y, por lo tanto, tremendamente incierto sobre la posibilidad de que siquiera se mantenga en ciertos niveles mínimos en el futuro próximo.

En realidad, se trata de un fenómeno persistente desde hace mucho tiempo en nuestro país. Y las cosas han empeorado desde la pandemia y más aun actualmente con una inflación muy alta para nuestros estándares históricos.

Somos un país de ingresos bajos. De acuerdo con los datos oficiales, el 10% más pobre de nuestro país tiene un ingreso promedio per cápita mensual de alrededor de G. 300.000. Pero incluso si tomamos al 10% más rico de la población, el ingreso promedio en ese decil más privilegiado es de unos G. 5.000.000 mensuales.

A nivel general de toda la población, el ingreso promedio mensual per cápita es de solo G. 1.500.000, aproximadamente.

De hecho, estos promedios esconden a su vez grandes diferencias dentro de cada grupo mencionado. Y ello tiene que ver con la realidad de una sociedad con altos niveles de desigualdad.

En términos generales y estructurales, estos niveles tan magros de ingresos en nuestra sociedad tienen que ver con una bajísima productividad, que en el largo plazo termina explicando o no el crecimiento sostenido de los ingresos.

Pero al mismo tiempo tienen que ver con la gran dificultad para encontrar empleos dignos o convertirse en un emprendedor que pueda crecer más allá de la simple supervivencia diaria.

Hoy es necesario que pongamos mucho foco en la creación de mejores condiciones para que sea la inversión privada la generadora de más y mejores empleos, y por lo tanto ingresos.

A nivel interno, la clave está en apuntar a eliminar sistemáticamente las trabas para hacer negocios en el país. A ese efecto, hace falta un grupo de trabajo con el objetivo central de identificar dichas trabas en los diversos sectores y diseñar un plan para eliminarlos.

En algunos campos hemos tenido avances interesantes, como la ley que implementa las empresas por acciones simplificadas (EAS) y otras medidas de facilitación.

En algunos casos, solo serán necesarios decretos o incluso resoluciones y, en otros, modificaciones legales más complejas. Pero el tema es que esto debe ser gestionado de manera decidida y profunda, buscando la forma de dar un verdadero salto cualitativo en mejorar efectivamente el clima de negocios en el país.

A nivel externo, necesitamos otro equipo superprofesional de trabajo que apunte a identificar oportunidades concretas para determinados sectores o grupos empresariales de la región y del mundo que pudieran encontrar ciertas ventajas competitivas invirtiendo en el Paraguay.

Ya no se trata solo de presentar al Paraguay y mencionar todas sus ventajas para invertir en el país. Se trata más bien ahora de apuntar específicamente a aquellos grupos que nos interesan y sabemos que pueden encontrar ventajas en nuestro país.

Ello implica entonces un exhaustivo análisis previo que nos permita preparar presentaciones-país a medida de cada sector o grupo que pudiera identificar ventajas concretas en Paraguay. Y muy agresivamente acercarse a estos potenciales interesados, casi uno a uno, en donde se encuentren.

La propia situación regional, con la emergencia de gobiernos que preocupan a muchos grupos empresariales importantes, debe ser vista como una oportunidad para salir a captar inversiones, incluso a pesar de nuestros propios problemas o limitaciones institucionales.

En fin, el foco debe estar en la creación de más y mejores empleos dignos. Y para ello la inversión privada es absolutamente esencial.

Dejá tu comentario