En pacientes diabéticos, la ingesta de alcohol debe ser aún más moderada y no superar una o dos copas al día, y limitar el consumo para ocasiones festivas o especiales, atendiendo que puede tener sus riesgos, explica la doctora Daisy Argüello.
La recomendación apunta a que en la previa y el pos a la ingesta de alcohol, la persona consuma alimentos con hidratos de carbono para regular los niveles de azúcar. Lo ideal es alternar el alcohol con una bebida sin calorías como agua o gaseosa de dieta para mantenerse hidratado. Se debe preferir la cerveza light o vino con agua mineral a las cervezas espesas, que pueden contener el doble de nivel de alcohol.
“Luego de la ingesta, la persona debe medir la glucemia en la sangre y verificar los valores y debe llamar la atención si llega a 80 miligramos por decilitro de azúcar, ese nivel debe alertarles, porque significa que necesita consumir hidratos de carbono que puede ser un vaso de jugo o una gaseosa con azúcar no de dieta o una fruta. Otra alternativa es un yogur con cereal para que el organismo recupere la glucosa”, explica Argüello.
Como alternativa, cuando la persona ya está alertada sobre la baja del azúcar, puede suplir la necesidad con la colocación de miel o azúcar en las encías para una absorción rápida.
Tampoco es recomendable el consumo de cafeína ni energizantes, porque la diabetes está relacionada con problemas cardiovasculares y puede producir taquicardias.
Otros síntomas que produce la hipoglucemia es la sensación de náuseas y vómitos y la persona puede confundir los síntomas de mareo y desorientación con los síntomas que produce el alcohol y un persona con diabetes puede estar sufriendo una baja de azúcar y confundir los síntomas.