Entre enero y marzo la carne paraguaya se vendió en el mercado internacional a un promedio de USD 5.272 por tonelada, con un aumento de 19,1% respecto a los USD 4.425 que se reportó en el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con los datos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).
Sin embargo, los precios que recibió la ganadería no crecieron en la misma medida, ya que, según los cálculos de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec), la industria subió sus ganancias en USD 19 millones, un monto que no se trasladó a la producción.
Sobre este punto, el titular del gremio, Fernando Serrati, habló de la necesidad de transparentar la comercialización. Uno de los mecanismos es acceder a un informe diario del Senacsa sobre la cantidad de cabezas faenadas por frigorífico, lo que facilitará la toma de decisiones de los ganaderos a la hora de vender sus animales.
PREOCUPACIÓN. A esta situación se suma la inminente merma de la faena debido a que hay menos cantidad de bovinos. Se estima que habrá una disminución de 450.000 animales sacrificados este año, lo que implica menos ingresos no solo para los productores, sino también para el país.
“La sequía explica una parte de estos números, pero en el fondo pasa que no hay ganado, porque no hay rentabilidad para el productor, que debió vender más ganado del que debería para poder sobrevivir”, alegó sobre una de las consecuencias de la reducción de precios para el sector primario.
Una de las decisiones que debieron tomar los productores es la venta de sus vacas por encima de las estimaciones, lo que significa una menor disponibilidad de vientres para la próxima temporada de reproducción de los bovinos de exportación.