Esto debido a que supuestamente otro grupo de barra bravas de Cerro Porteño, del grupo Comando de Itá, les estarían esperando en su trayecto para emboscarlos, lo que sería la continuación de la gresca registrada en las gradas de la Olla de Barrio Obrero, durante el partido disputado entre el Ciclón y Deportivo Capiatá.
La odisea de los pasajeros comenzó el domingo de noche, pasadas las 22.00, sobre las calles Haedo y Alberdi, del microcentro de Asunción, donde un automóvil de la marca Nissan, Sunny, color verde musgo, con unos cinco jóvenes a bordo, salió al paso del citado colectivo, impidiendo el normal trayecto de la unidad de transporte público.
Acto seguido, los 20 hinchas que estaban escondidos abordaron abruptamente el ómnibus y tomaron el destino del vehículo y la suerte de sus ocupantes.
Una vez en el bus, los hinchas decidían a quiénes podía el conductor alzar o quiénes no. Incluso, pidieron al profesional del volante que apague todas las luces y que siga a oscuras parte de su itinerario, según relató a ÚH uno de los pasajeros, quien solicitó permanecer en el anonimato.
Esta situación generó temor a los pasajeros y al conductor hasta la ciudad San Lorenzo, donde descendieron los hinchas. Durante ese trayecto, el mismo auto Nissan Sunny interceptó al colectivo en cuatro ocasiones, mientras tres barra bravas presionaban al chofer dentro del ómnibus.
El punto de mayor sobresalto se vivió sobre la avenida Eusebio Ayala y General Santos, donde unos 30 fanáticos del Ciclón cerraron el paso del colectivo. En el sitio había una patrullera con policías, quienes al ver esa situación no actuaron, y gracias a que el chofer aceleró su vehículo pudieron salir de la zona.