Los antecedentes mencionan que ambos hermanos convivían con la niña, y que estos fueron descubiertos y procesados luego de que la víctima haya comentado a una tía suya que fue abusada, y la mujer mayor realizó la denuncia penal ante el Ministerio Público.
Durante el proceso de juicio, la agente fiscal Egidia Gómez Baptista logró demostrar, gracias a los elementos probatorios, la existencia de abuso, que se remontaba a mucho tiempo antes de la denuncia.
Según la investigación fiscal, los hermanos manoseaban a la niña desde que esta tenía siete años, y cuando falleció la abuela, estos empezaron a someterla también sexualmente.
Tras los testimonios, y lo revelador de las pruebas, como la inspección ginecológica, la evaluación sicológica y Cámara Gesell, el colegiado compuesto por Dina Marchuk, Julio López y Carolina Bernal condenó a los dos hermanos.