Política

Hay interés narco en convertir al país en "zona de cocina de cocaína"

Ubicación geográfica estratégica, controles débiles por falta de tecnología y cantidad suficiente de recursos humanos, sumados a la corrupción, hacen atractivo al país para las bandas narco.

Viveza de narcotraficantes ante frágiles controles para hacer del Paraguay, ya considerado como corredor de cocaína, un lugar de procesamiento de la droga.

Organizaciones de narcotráfico traen pasta base de productores como Colombia, Perú y Bolivia a bajo precio y la procesan en equipados laboratorios en nuestro país. Una operación que les resulta mucho más rentable que traer cocaína lista.

Hemos visto muchas veces operaciones antidrogas en el Chaco y en ciudades, principalmente, de la zona Norte del país, donde se desmantelaron estructuras que funcionaban como laboratorios de procesamiento de cocaína.

Recientemente se encontró un megalaboratorio, como antes no se vio, en la localidad de Pedro Juan Caballero, Amambay; con sistemas de refrigeración, iluminación y secado, muy similar al tipo de recintos que antidrogas en Colombia suelen desarticular.

De acuerdo con la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), en el lugar se procesaba pasta base de cocaína. A partir de allí, se iniciaba el proceso de mezcla y cristalización hasta obtener el clorhidrato de cocaína (polvo blanco).

El vocero de la Senad, Francisco Ayala, advirtió que Paraguay, además de servir de pasarela para la cocaína que se trafica desde países productores, puede convertirse en “zona de cocina de la droga”.

“Cada vez se trae menos cocaína lista de los países productores y se está empezando a ver laboratorios de procesamiento en nuestro país, y se puede dar una nueva dinámica: vamos a seguir siendo una pasarela, pero ya también una zona de cocina de drogas, donde se trae la pasta bruta y se procesa para refinar la droga”, manifestó el director de Comunicaciones de la institución antidrogas.

COMO CORREDOR. Paraguay es visto como una escala importante para la cocaína que se trafica desde países productores con destino el Viejo Continente. La droga ingresa al país desde Bolivia por el Chaco paraguayo. Las incursiones son por vías terrestre y aérea.

La redistribución de la cocaína se hace a ciudades de los departamentos de Concepción, Amambay, San Pedro y Canindeyú, mayormente, zonas bajo dominio de las facciones criminales brasileñas PCC y Comando Vermelho.

En localidades de estos departamentos se llegaron a descubrir pistas clandestinas, por lo que no se descartan vuelos directos desde Bolivia a esta zona del país.

La droga que llega a esta zona y hasta a algunos distritos de Alto Paraná es traficada al Brasil. Una cantidad queda en el vecino país y otra es dirigida a través de sus puertos marítimos hacia Europa.

La cocaína también transita hasta ciudades de Central, donde es depositada para posteriormente ser embarcada en alguno de los puertos, con destino a Buenos Aires, y de ahí, continuar su trayecto hasta Europa, África, Asia. La droga también viaja al sur, hasta las ciudades fronterizas de Ñeembucú, Misiones e Itapúa, que comparten con la Argentina el río Paraná.

La Senad y la Policía llevan incautados, desde el año 2018, un total de 27.928 kilos de cocaína, valuados en USD 1.397 millones.

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