“En su libro Seis rayos de plata, Richard Stover, guitarrista e investigador, señala que el 12 de abril de 1921 apareció un artículo en el diario El País, de Montevideo, en el que se anunciaba un concierto de Barrios en el conservatorio La Lira para el 16 de abril, con el estreno de cinco nuevas obras, entre ellas La catedral; sin embargo, él ofreció dos conciertos, el 16 y 17 de ese mes, y esa composición aparece recién en el segundo recital, como final de la primera parte”, menciona Diego Sánchez Haase, maestro de la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional (OSIC), sobre la posible primera presentación pública de la pieza.
INSPIRACIÓN. El sonido de las campanas de la catedral de Montevideo, ciudad en donde se encontraba hospedado en 1921, es apuntado por algunos autores como la inspiración de Mangoré al crear la composición.
“Durante esos años, Barrios pasaba largas temporadas en una casa de campo junto a su amigo y mecenas Martín, en Cerro de las Cuentas, Uruguay. Gran parte de su producción musical fue hecha allí. Pienso que es difícil afirmar con exactitud en qué lugar o en cuánto tiempo maduró su idea total de la obra o si se inspiró en alguna catedral en particular, porque no dejó testimonio escrito sobre eso, por lo cual se presta a conjeturas”, comenta el concertista paraguayo y seguidor de Mangoré, José Carlos Cabrera, al referir sobre la versión más conocida en torno a la creación de la pieza.
“Otros señalan que Mangoré entró a una catedral y en ese momento el organista estaba tocando una obra de Bach. Existen aspectos llamativos al respecto; en la armonía de un pasaje de La catedral cuadra perfectamente la melodía de uno de los corales más utilizados por Bach”, menciona Sánchez Haase, al compartir otra hipótesis sobre el origen de la composición, al tiempo de especificar que “aparentemente no pudo haber sido en la de Montevideo, porque según datos que hemos recogido, en ese año dicho espacio aún no contaba con un órgano”.
COMPOSICIÓN. “La catedral aparece en 1921 con su configuración original de dos movimientos: el andante religioso y el allegro solemne. El preludio fue agregado 18 años después”, detalla el director de la OSIC sobre las partes que conforman la composición.
“El preludio en si menor, subtitulado Saudade, fue compuesto separadamente de los demás movimientos en La Habana, Cuba, en 1938. A partir de 1939, Barrios lo adhirió como prefacio a los otros dos movimientos compuestos anteriormente, registrados como Díptico sacro; como lo testimonian programas de la época de Cuba y de El Salvador”, explica Luz María Bobadilla, guitarrista y directora del Instituto Municipal de Arte (IMA), al agregar detalles acerca de la pieza.
La guitarrista menciona que algunos músicos no consideran al preludio como parte de la obra, pero a pesar de eso, “es importante tener en cuenta que el mismo Barrios lo interpretó como un todo desde su creación”, señala, al tiempo de relevar que una de las características de Mangoré como creador es que “nunca ‘reutilizaba’ un mismo motivo rítmico o melódico en obras diferentes”.
Asimismo, agrega que en la primera mitad del siglo XX, estaba muy en boga en Europa el concepto de “música erudita de importancia”, que por lo general constaba de tres movimientos, y que por esa razón, resulta claro que Barrios al querer “completar” su obra maestra, la convirtió en una de tres partes.
“Una prueba clara de que el preludio no es una obra pensada aisladamente es que toda la línea melódica toma como motivo rítmico el bajo de la segunda sección y la coda del tercer movimiento, dando una completa unidad estructural que ‘Da capo a fine’ rememoran al oyente esas campanadas que, según cuenta la leyenda, inspiraron a la obra”, afirma la directora del IMA, Luz María.
A 100 años de su surgimiento, a pesar de las dudas que giran en torno a su creación, son las certezas sobre La catedral las que suenan más alto, aquellas que traducen como genialidad, trascendental y sublime, la denotada virtuosidad que Mangoré supo impregnar en la composición, que ha ubicado consigo al Paraguay en un lugar de destaque en el repertorio universal de la guitarra y la música.
En 1921 sonaba por primera vez la emblemática composición de Agustín Pío Barrios. Referentes de la escena musical nacional comparten con ÚH algunos detalles sobre la reconocida creación.
La catedral
Existen registros que señalan que la composición creada por Mangoré fue dada a conocer públicamente hace 100 años, en un recital presentado en Montevideo, Uruguay.
En aquella ocasión, la obra estaba compuesta por dos movimientos, el andante religioso y el allegro solemne.
En 1939, 18 años después, Mangoré agrega una tercera parte, que se ubica como el preludio de la melodía, subtitulada por él como Saudade, convirtiendo su obra en una pieza de tres movimientos.