La caña de azúcar es, últimamente, la “niña bonita” entre las materias primas de producción nacional. Los industriales compiten por adquirir mayor tonelaje para su procesamiento y conversión en azúcar, alcohol o miel.
Se anuncia una férrea disputa en la hora del acopio, aunque a este tiempo no se habla de incremento de precio al productor agrícola.
Desde el 2007 a este tiempo, el área de siembra de la caña de azúcar no acompaña la evolución de la demanda industrial. El año pasado, se reportó que en el país se tiene sembrado 106.00 hectáreas, lo que produce 5.300.000 toneladas, a un promedio de rendimiento de 50 toneladas por hectárea, muy bajo en comparación con lo obtenido en la región.
La necesidad industrial va en progresivo aumento. Por ejemplo, la fábricas productoras de alcohol disponían de apenas 90 millones de litros por año. Ahora pasaron a 114 millones de litros, lo que explica la urgencia de ampliar las zonas cultivadas de caña de azúcar.
La capacidad nominal de las fábricas de alcohol es de 217 millones de litros. El programa alcoholero comenzó a crecer, a ritmo apreciable, luego de que por ley se decidiera mezclar alcohol con las naftas de hasta de 95 octanos. Esa decisión gubernamental permitió la apertura de nuevas fábricas en varios puntos de la República y las inversiones en el rubro se multiplican.
LA PARTE AGRÍCOLA. Si bien el sector privado en conjunto con el Ministerio de Industria y Comercio fueron elevando los porcentajes de mezcla, el Ministerio de Agricultura y Ganadería no incentivó, en la medida esperada, a los productores de caña de azúcar.
Actualmente, el productor cañero tiene mercado de colocación segura, tanto en los ingenios azucareros como en los alcoholeros, lo que hace de la caña dulce una línea rentable, pero sin mayor asistencia técnica y crediticia por parte del Gobierno.
HAY DÉFICIT. La producción nacional de azúcar, principalmente la convencional, es totalmente deficitaria en relación al requerimiento del mercado interno, a tal punto que hubo que recurrir a productos importados.
La razón es que no hay suficiente caña de azúcar o debido a factores climáticos (sequía y helada), los rendimientos fueron inferiores a la media nacional.
En el fondo, el problema es la mínima disponibilidad de caña de azúcar en las zafras últimas y el vertiginoso crecimiento de materia prima.
Para que el mercado interno esté regularmente abastecido y con excedentes, las azucareras deben producir unos 200 millones de kilos, ya que también hay que atender el mercado de azúcar orgánico, en lo relativo a rubro de exportación nacional.
De acuerdo a datos oficiales, el 62% de la caña molida se convierte en azúcar, el 33% en alcohol y apenas un 5% en miel.
Hasta hace cinco años, las azucareras no tenían problemas de materia prima. Pero, desde este año, adquirir caña de azúcar en cantidad deseada ya incorpora la concesión de algunas ventajas al productor.