06 feb. 2026

Francisco proclamó a

AFP, EFE y REUTERS

Dos papas.  Francisco saluda a Benedicto XVI, su predecesor que tiene el cargo de emérito.

Dos papas. Francisco saluda a Benedicto XVI, su predecesor que tiene el cargo de emérito.

CIUDAD DEL VATICANO

El papa Francisco proclamó ayer, durante una ceremonia solemne en la basílica de San Pedro y en presencia de su predecesor Benedicto XVI, a los diecinueve primeros cardenales de su pontificado, seis de ellos latinoamericanos.

“La iglesia necesita de nosotros para que seamos hombres de paz y construyamos la paz”, clamó el Papa a los nuevos purpurados, a los que pidió que tengan “valor” y “compasión” ante “el dolor y sufrimiento en tantos países del mundo”.

Francisco ingresó a las 11.00, hora local (10.00 GMT) a la inmensa basílica para la “creación” (término religioso) de los primeros cardenales de su pontificado, entre ellos a los arzobispos de Argentina, Chile, Brasil, Haití y Nicaragua, y Santa Lucía en las Antillas.

A la ceremonia, que duró unas dos horas, entre las más solemnes para la Iglesia, asistió el pontífice emérito Benedicto XVI, de 86 años, quien regresaba así a la basílica de San Pedro por primera vez para un acto público.

Vestido de blanco y algo encorvado, el primer Papa que renuncia en siete siglos, resaltaba en primera fila junto a los demás purpurados, algunos de ellos designados por él, quienes asistían con sus tradicionales hábitos rojos.

EL ENCUENTRO. Los dos pontífices, un hecho insólito en la historia reciente de la Iglesia, se saludaron con un caluroso abrazo, según las imágenes transmitidas por la televisión del Vaticano.

No se descarta que Benedicto XVI decida asistir el próximo 28 de abril a la canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII, lo que sería hecho histórico.

El rito se abrió con la tradicional fórmula en latín para la “creación de cardenales” por parte del Papa, quien vestía simples paramentos blancos con algunos adornos dorados.

De los 19 nuevos purpurados, 16 tienen derecho a elegir nuevo Pontífice en caso de cónclave, entre ellos 5 latinoamericanos, 4 italianos, 1 alemán, 1 británico, 1 norteamericano (Canadá), 2 africanos (Costa de Marfil, Burkina Faso) y 2 asiáticos (Corea del Sur y Filipinas). Tres de los 19 nuevos “príncipes de la Iglesia” no son electores por tener más de 80 años, entre ellos el antillano Kelvin Edward Felix, de Santa Lucía.

Uno de ellos, el anciano Loris Francesco Capovilla, de 98 años, secretario privado del papa Juan XXIII, figura emblemática de la renovación de la Iglesia a mediados del siglo XX, no asistió a la ceremonia por razones de edad.

Los nuevos purpurados recibieron de manos del Papa un anillo, símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia, y el birrete cardenalicio, rojo como la sangre de los mártires que dieron su vida por defender la fe.