09 abr. 2026

Festival de la Tradición culminó con gran éxito

El músico argentino Chaqueño Palavecino compartió escenario con Francisco Russo, Diana Barboza, Los Ojeda, el niño prodigio John Willian y las arpas barrocas dirigidas por el maestro Luis Szarán.

Por Narciso Meza y Édgar Vázquez

SANTIAGO, MISIONES

Unas 7 mil personas vibraron en Santiago, Misiones, durante el festival realizado en el marco de la Fiesta de la Tradición Misionera, que se realizó desde el viernes hasta ayer en su edición 32.

El músico argentino Chaqueño Palavecino, acompañado de unos 20 músicos, fue la figura central de la noche. También arrancaron interminables aplausos de los presentes Francisco Russo, Diana Barboza, Los Ojeda, el niño prodigio John Willian y las arpas barrocas dirigidas por el maestro Luis Szarán, entre otros artistas. La Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA) realizó una magistral presentación.

Alrededor de las 0.40 del domingo, subió al escenario el salteño y comenzó a cantar sus grandes éxitos. Oscar Esperanza Palavecino, quien adoptó el nombre artístico en honor a su tierra de origen, el Chaco salteño, fue permanentemente ovacionado por el público presente.

Clásicos de su producción musical, editados en varios discos, fueron interpretados con gran nivel por el músico argentino, que como muchos artistas tiene origen muy humilde. “El Tío Pala’, “Serenata de Cafayate”, “Salteño viejo”, “Apenas cantor”, entre otros verdaderos éxitos de su rico repertorio particular, produjeron el deleite del público, que en gran número se puso a bailar las chacareras y los chamamés del salteño.

ALEGRÍA. Un momento de gran entusiasmo se vivió cuando Palavecino se puso a cantar algunas polcas y sus músicos interpretaron clásicos como “Isla Sakã”, “Llegada”, “Malvita”, entre otras canciones populares de nuestro país.

El Chaqueño Palavecino hace constancia en la mayoría de sus canciones de la naturaleza de su tierra, la hospitalidad de su gente y de las formas de amar de los trabajadores del campo.

Su origen lo delatan los violines, el bombo y la buena chacarera. Este folclorista de la nación de Güemes, pasó a cantar en el escenario de la Fiesta de la Tradición Misionera, de Santiago, a penas 48 horas después de ser la estrella central del Festival de Cosquín.

Su convocatoria es muy amplia. Su público es la familia. También tiene sus clubes de admiradoras, de Buenos Aires, y no podía faltar el de Salta.

Antes de subir al escenario brindó una nota exclusiva a Última Hora: “Yo subo con mi sombrero, mi poncho, mi traje de gaucho y obtengo respeto”, dijo quien por primera vez actuó el sábado en Paraguay. “Es la primera vez que canto en Paraguay y espero venir muchas veces más a partir de ahora”, dijo.

De su pasado, dijo que fue muy pobre y por eso tuvo que vender empanadas en la calle; luego trabajó en distintos quehaceres hasta consagrarse como un gran creador e intérprete.