Las recientes publicaciones de informes de auditoría que ponen en duda la legalidad de las habilitaciones de las embarcaciones paraguayas por supuestas irregularidades en la expedición de matrículas, denotan un manejo desprolijo en la Dirección de Marina Mercante Paraguaya y podría perjudicar la actividad naviera.
Así lo entiende el doctor Raúl José Prono Toñánez, especialista en Derecho de la Navegación y abogado de empresas navieras que transitan por la Hidrovía. “Lo que notamos es que se maneja con algún tipo de ligereza, informes de auditorías respecto de los cuales no hay una total seguridad sobre la falta de ciertos requisitos que no se habrían cumplido para la matriculación de embarcaciones”, señala el experto.
Agrega que la naviera es una actividad muy especializada y determinar la falta de cumplimiento de requisitos para la inscripción o no de embarcaciones en los registros de la Marina Mercante requiere de muchos conocimientos.
“En la mayoría de los casos, las auditorías concluyen con la falta de cumplimiento de requisitos, cuando en realidad esto se debe, a veces, al desconocimiento de la legislación fluvio-marítima y en otros casos se debe más bien a una diferencia de criterios sobre qué alcance tiene el requisito que se pretende decir que no se cumplió”, afirma.
Prono sostiene que este hecho, de alguna manera, desprestigia a la Marina Mercante Paraguaya, por lo que se debe manejar con mejor tacto este tipo de situaciones. “Lo que a mí me parece es que antes de dar a publicidad y tener todos los nombres de personas jurídicas y personas físicas en los medios periodísticos, se hubiera visto la manera de remitir notas a estas empresas armadoras, dando plazos u otro tipo de mecanismos que sean más tendientes a regularizar que a imputar”, indicó.
Prono también cuestionó el proceder de la Dirección General de la Marina Mercante Paraguaya, puesto que no cumple con su rol de proteger a los armadores paraguayos. “La razón de ser de esta dependencia es la existencia de armadores paraguayos con sus embarcaciones. Entonces, esta Dirección de la Marina Mercante, cuando uno lee sus objetivos, encuentra que deben apuntar más a la protección que a la de un simple contralor. Tiene que ejercer más una función de protección y de cooperación al armador paraguayo que de inquisidor”, reitera el especialista.
Finalmente, Prono advierte que el modo en que se publicitan informes sin la previa intervención de los afectados o sin que se tenga la plena seguridad de las irregularidades, puede motivar el fomento de otras banderas y puede generar dentro de la Hidrovía un descreimiento total a la documentación de las embarcaciones paraguayas. “Si nosotros estamos poniendo en duda la casi totalidad de la documentación de la Marina Mercante Paraguaya, los controles que se van a ejercer serán en forma inmisericorde sobre los armadores paraguayos y van a terminar perjudicando nuestra actividad”, insistió.
COMPETENCIA DESLEAL
Otro aspecto que inquieta al sector naviero es la competencia desleal que se genera en países con “banderas de conveniencia”. “Bolivia otorga la bandera por un plazo máximo de 5 años a personas jurídicas extranjeras y sin necesidad de hacer el despacho aduanero de importación de esa embarcación a su país. En ese sentido hay una suerte de competencia des-leal, porque es más fácil tener una bandera boliviana, sin necesidad de hacer un despacho aduanero y en Paraguay no es así”, explica Prono.