Según la denuncia de los padres, la institución educativa posee cuatro salas terminadas y otras cuatro no culminadas y abandonadas desde el 2010. El pasado lunes se vino abajo parte del techo cuando los niños se encontraban en el recreo y por la noche también cayó parte de la otra aula. Ante esto decidieron clausurar el pabellón y dar clases afuera, bajo los árboles. El pabellón clausurado fue construido por el Indert en el 2008.
Los padres explicaron que ya recurrieron a la Gobernación, a la Municipalidad y al MEC, pero hasta ahora no hay respuesta. La casa de estudios cuenta con 100 alumnos, 30 de ellos son indígenas. Hasta ahora no recibieron el vaso de leche, ni el almuerzo. Las madres, con ayuda de los docentes, aportan para la elaboración de alimentos.
La directora Gilda Espínola lamentó esta situación y espera que este año les alcancen los recursos del Fonacide; de lo contrario, se verán obligados a cerrar la escuela.