“Estamos acá para hablar del arresto de individuos tras una larga investigación sobre extorsión y estafa en el mundo del fútbol”, comenzó diciendo la fiscal general de Estados Unidos durante una conferencia de prensa.
Afirmó que los dirigentes deportivos debían respetar la honestidad e integridad del fútbol para la organización de campeonatos y Copas del Mundo. Sin embargo, los implicados corrompieron el mundo futbolístico “para enriquecerse a sí mismos y llevar adelante sus negocios personales”.
“Este departamento quiere acabar con estas prácticas eliminando la corrupción y trayendo a los malhechores ante los tribunales. Estamos hablando de oficiales de alto nivel de la FIFA y especialmente de directivos que pagaron millones de dólares por debajo de la mesa para conseguir torneos y favores”, manifestó.
Los investigadores mencionaron sobre los acuerdos comerciales y de marketing que se venían realizando por varios años y que involucran a varias empresas.
La vinculación de Leoz
“Dos generaciones de directivos de fútbol, incluyendo presidentes de dos confederaciones dependientes de la FIFA, una es la Concacaf y otra la Conmebol, han utilizado su posición dentro de la organización para pedir dinero a cambio de derechos comerciales para esos torneos y se ha venido haciendo una y otra vez, torneo tras torneo”, indicó Loretta Lynch.
Como ejemplo señaló la cantidad de dinero que corrió irregularmente para la realización de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, que fue el primero en el continente africano, y que se extendió hasta la elección de la presidencia de la FIFA, en el año 2011.
Además, según la investigación, la Copa América que se celebrará por primera vez en EEUU en 2016 “fue usada como vehículo en una conspiración más amplia para llenar los bolsillos de los ejecutivos con sobornos de un total de 110 millones de dólares”, que representan casi un tercio de los costes legítimos de los derechos implicados en los torneos.
La funcionaria del gobierno de Barack Obama explicó que las personas y organizaciones involucradas “incurrieron en sobornos para decidir quién televisaría los partidos, dónde tendrían lugar y quién controlaría la organización que supervisa el fútbol a nivel mundial”, denunció Lynch, que hasta hace unos meses era la fiscal general del distrito este de Nueva York, encargado de la investigación.
Kelly Currie, una de las investigadoras, mencionó que los empresarios de marketing que tienen pedido de captura internacional “abiertamente pagaban sobornos para proteger sus contratos” relacionados a los diversos torneos que explotaban comercialmente.
“Son contratos de torneos que se repiten año tras año, y hemos visto que se incrementa el valor de los contratos y también de los sobornos”, observó el fiscal, que también definió a la organización como “la Copa del Mundo del Fraude”.
Los detenidos
Seis exponentes del máximo organismo futbolístico fueron detenidos en la madrugada de este miércoles en Zúrich, Suiza, cuya extradición fue concedida a los Estados Unidos.
Los detenidos son el uruguayo Eugenio Figueredo, vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y vicepresidente de la FIFA; el costarricense Eduardo Li, presidente de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefutbol) y funcionario de la FIFA.
El brasileño José María Marín, miembro ejecutivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol); el nicaragüense Julio Rocha, ex presidente de la Federación Nicaragüense de Fútbol y funcionario de la FIFA.
El británico Costas Takkas, ex secretario general de la Federación de Fútbol de Islas Caimán; el británico Jeffrey Webb, presidente de la Confederación de Fútbol de América del Norte, de América Central y del Caribe (Concacaf) y vicepresidente de la FIFA.
Y el venezolano Rafael Esquivel, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol y miembro ejecutivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Nicolás Leoz está entre las catorce personas acusadas. El mismo renunció a la presidencia de la Confederación Sudamericana de Fútbol en el año 2013, tras 27 años de estar al frente.
La razón de su adiós fue un caso de corrupción (aceptado por la FIFA en su momento) por el dirigente paraguayo. João Havelange y Ricardo Teixeira habrían aceptado sobornos por parte de una empresa que quería encargarse de los derechos de televisión de los mundiales de fútbol de 2002 y 2006.