Hace mucho tiempo que Amalia no maneja dinero. Ni siquiera conoce las nuevas monedas de mil y diferenciar los billetes le resulta un poco confuso. Pero el ser humano siempre puede aprender y todo es cuestión de práctica.
Ayer, esta señora internada hace muchos años en el Hospital Neuropsiquiátrico, comenzó a trabajar. De lunes a viernes desempeñará una tarea remunerada en la nueva cantina terapéutica, que el lunes fue inaugurada oficialmente.
Todavía no están definidas sus funciones. Su entrenamiento laboral irá paso a paso. Podrá ayudar a recoger los pedidos para los almuerzos entre los médicos residentes, o servir las mesas en el comedor. Puede ayudar a cobrar o a limpiar el negocio. Sus compañeras y asistentes terapéuticas irán evaluándola y midiendo sus capacidades. Amalia está muy contenta con el proyecto. “Desde hace una semana nos preguntaba cuándo habilitamos la cantina”, comenta Hermenegilda de Solís, una de las encargadas. “Yo también sé cocinar”, cuenta la paciente entusiasmada con la oportunidad de mostrar sus habilitadas.
VIDA LABORAL. La cantina terapéutica es un proyecto presentado por el sindicato del Hospital Neuropsiquiátrico hace varios años, pero recién esta administración de la doctora Nora Gómez, dio apoyo a la propuesta.
La iniciativa se enmarca dentro de un nuevo programa que tomó el nombre de Habilidad para la Vida Laboral (HAVILA). El objetivo, explicó la doctora Gómez, es que aquellos pacientes próximos a ser dados de alta se ejerciten en actividades que posteriormente le permitan recibir algún tipo de ingreso. “Se trata de motivar y recompensar conductas constructivas que faciliten la reinserción social a pacientes”, señaló.
Hasta ahora el hospital no contaba con ninguna cantina. Tanto los funcionarios, como los familiares de pacientes e incluso los mismos internados debían salir de la institución para adquirir cualquier tipo de comida. Ahora, en el espacio se ofrecerán sándwiches, empanadas y almuerzo, según la demanda. La ganancia será invertida para pagar el combustible que se utiliza para llevar a los pacientes de retorno a sus comunidades.
“Es un proyecto que tenemos hace años, una forma de combatir el ocio que tienen nuestros pacientes”, comentó Hermenegilda, quien lleva 27 años de trabajo en el hospital. Para esta primera etapa fueron seleccionados 4 pacientes que trabajarán como asistentes y recibirán una mínima paga por sus servicios diarios. La idea, explicó Solís, es que cuando sean dados de alta puedan llevar un poco de platita a la casa.
LOS LIMPIADORES SE VUELVEN TERAPEUTAS
Un curso de capacitación para los peones de patio, limpiadores y otros funcionarios técnicos de los pabellones del Hospital Neuropsiquiátrico comenzó esta semana.
El programa apunta a convertir a estos funcionarios en “acompañantes terapéuticos” de los pacientes. Es la primera vez que reciben una capacitación de este tipo. “La idea es que puedan aprovechar el tiempo que pasan con los pacientes, aseándoles o limpiando las instalaciones para enseñarles habilidades para la vida social”, explicó la psicóloga Carmen Alonso, una de las entrenadoras.
El proyecto se desarrollará en tres etapas. El primer mes comenzaron con la parte teórica y posteriormente se desarrollarán actividades prácticas, en cada pabellón. Se tiene previsto preparar adornos navideños, que serán vendidos en diciembre. En una tercera etapa se seleccionarán diversas actividades, en las que se pueda entrenar a los pacientes, tales como cuidados de los jardines o tareas de limpieza básica.