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ThinkGroup, coordinación y organización de eventos, vio la luz hace 13 años, cuando Estela Cardozo de Méndez avizoró que el tiempo iba a ser cada vez más valioso para una sociedad paraguaya joven, ocupada, en la que los compromisos laborales iban a ir impidiendo cada vez más que las personas puedan hacerse responsables, por cuenta propia, de la planificación y decoración de sus bodas, cumpleaños, actos corporativos, entre otros acontecimientos. Pacholí Méndez heredó la pasión de su madre y desde hace unos años lidera la coordinación de los eventos. A la fecha, la empresa que nació en el seno de una familia trabajadora es marca registrada a la hora de planificar acontecimientos sociales.
–¿Cómo nació ThinkGroup?
–Hace 16 años mi hermano Charlie creó la marca ThinkGroup y la empresa de serigrafía, todavía estando en el colegio. Inicialmente era una empresa del rubro de serigrafía. Después de tres años, mi mamá Estela empieza a hacer y organizar eventos con los amigos, familiares, a pedido de las amistades. Luego dijo que iba a hacer como una empresa y ya formó parte del grupo, empezando esta unidad de negocios. Ella la inició sola, haciendo toda la decoración.
–¿Y cuándo se dio tu ingreso a la empresa?
–Hace 10 años me incorporé al negocio. Me embaracé de mi primer hijo y en mi periodo de maternidad me quedé a ayudarle a mi mamá, entonces ella me preguntó si quería quedarme a trabajar con ella, porque siempre estaba sola. Yo le dije que sí, en principio fue duro tomar la decisión porque tenía que desarraigarme de donde yo ya tenía cinco años de antigüedad, trabajaba en una empresa importadora de vehículos. Me arriesgué contra todo pronóstico. Todos decían que renunciaba para cuidarle a mi hijo y para hacer hamburguesas.
–¿Por qué te decían eso?
–Porque con mi marido hacíamos de todo, comida rápida y ayudábamos en todo lo que mamá necesitaba. Después hicimos un camino y como inicialmente el plan ya era que yo me ocupe de coordinación, se engendró otra unidad de negocios que es la parte de coordinación propiamente. Está dentro de eventos, pero nos permite trabajar para la gente que quiere solo decoración, la que quiere coordinación o incluso ambos servicios.
–¿Cuál fue el norte de tu mamá y el tuyo cuando vieron este nicho de negocios?
–Nos dimos cuenta del valor que tenía el tiempo para la gente. Porque anteriormente las personas hacían todo y solo el decorador ayudaba. Nosotros fuimos uno de los pioneros, creamos esa necesidad de tener una atención más personalizada. A lo mejor, 20 años atrás todo era excelente si no faltaba la comida y estaba bien la decoración. Sin embargo, ahora hay un montón de factores. Más que organizadores y planificadores también brindamos apoyo emocional.
–De un tiempo a esta parte, ¿ustedes ven que la gente entendió que a veces es mejor delegar la coordinación de sus eventos?
–Hoy en día esto ya no es un lujo, es una necesidad y en todos los niveles, ya no solamente para el alto. ¿Qué pasa si una novia, papá o mamá deja de trabajar un mes para hacer la boda o fiesta de 15 años? ¿Cuánto es el tiempo y el dinero que pierde, sin la experiencia?
–¿A cuántas personas están dando empleo, directa e indirectamente?
–Los eventos y coordinación dan empleo a mucha gente, que además en paralelo puede trabajar en oficinas. Entonces, los fines de semana trabajan conmigo. Depende mucho de la magnitud del evento, pero la gente involucrada, podemos decir que mínimo, desde 10 hasta 100 personas. Está el personal de coordinación, administrativos, personal de montaje, enteladores, floristas, decoradores, etc. Hasta ahora me pregunto cómo mi mamá hacía todo sola.
–¿Cuántos eventos, en promedio, coordinan al año?
–Más o menos estamos por los 50 a 60 eventos al año.
–¿Cuál es el fuerte de la empresa a la hora de organizar los acontecimientos?
–Nosotros no hacemos eventos iguales, creamos cada evento y es algo que nos caracteriza. Gracias al grupo que formamos nos da la posibilidad de decir eso al cliente. De repente hay cosas que nosotros lanzamos y se vuelven una moda. Los eventos que más nos gustan son aquellos en los que podemos tener esa libertad de crear, obviamente con la aceptación del cliente, ya que es el que dice si le gusta o no. Da más gusto eso que vender una foto de catálogo. Para todos los eventos tenemos la misma cultura, sea pequeño, mediano o grande. Con el mismo cariño y esmero lo hacemos, una fiesta para 100 personas, como una para mil. No hacemos diferencias y la gente lo nota.
–¿Cuáles fueron los mayores obstáculos y desafíos cuando empezaron?
–Uno de los desafíos que yo tuve fue desvincular el concepto de madre e hija. Siempre nos decían ‘o tu mamá o tu hija es la que hace’. Yo a mi mamá le digo Estela, por una cuestión de profesionalismo y ella me acepta eso. Porque mamá puede quedar poco profesional. Queremos que se vea como una empresa y un rubro profesional. Somos madre e hija, es inevitable y nos queremos, pero a la hora de trabajar soy una más o la que tiene más carga que un empleado normal.
–¿Qué le sugerís a la gente que dice que no puede trabajar en familia, justamente porque no puede desvincular las relaciones personales?
–La base es separar el relacionamiento de familia y de empresa. Lo que hice yo fue no escuchar a la gente negativa que me decía ‘seguro tu mamá te va a dar todo’. Me endurecí muchísimo. Nosotros nos concentramos en crecer y no ocuparnos de los chismes. Los conflictos familiares no se tienen que mezclar con los laborales.
–¿Algunas recomendaciones para los jóvenes que quieren emprender negocios?
–Primero está la responsabilidad y el tiempo vale. La base está en trabajar en lo que a uno le gusta, porque hay gente que cambia de carrera en el camino. La clave está en encontrar una fortaleza.