AFPy EFE
MADRID-ESPAÑA
Benedicto XVI hizo ayer una nueva defensa del celibato sacerdotal y pidió a los seminaristas que no se dejen intimidar “por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia”.
El Papa les exhortó a afrontar el reto sacerdotal “sin complejos ni mediocridad”. Asimismo, les dijo que no teman que los “menosprecien”, ya que eso ocurre con quienes evocan “metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran”.
El papa dijo que los sacerdotes deben ser santos, para no crear una contradicción “entre lo que somos y la realidad que queremos significar”.
“La santidad de la Iglesia es ante todo la santidad de la misma persona de Cristo, de su evangelio y de sus sacramentos, la santidad de aquella fuerza de lo alto que la anima e impulsa. Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre lo que somos y la realidad que queremos significar”, afirmó.
FIDELIDAD AL EVANGELIO. El obispo de Roma les invitó a vivir la formación sacerdotal con “profunda alegría, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad al Evangelio”. Benedicto XVI manifestó que la entrega total a Cristo es la que inspira “la decisión de vivir el celibato por el reino de los cielos, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia sincera y sin disimulo”. Se refirió al proceso de formación de los seminaristas y señaló que deben ser años de silencio interior, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia. “Iglesia que es -añadió el papa- comunidad e institución, familia y misión”.
El pontífice les pidió que estén muy cerca de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad y les dijo que el sacerdocio exige “valentía y autenticidad”.
MONJA DE 103 AÑOS. El Papa recibió en Madrid a sor Teresita, que es probablemente la monja que lleva más tiempo de vida contemplativa en todo el mundo: 84 años de clausura en el convento del Císter del pueblo español de Buenafuente del Sistal.
La religiosa, de 103 años, regaló a Benedicto XVI un ejemplar dedicado por ella misma del libro "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?” de Jesús García, que recoge los testimonios de ella y otras nueve monjas de clausura. Nacida en Forondas (País Vasco, norte de España), sor Teresita (Valeria de nombre civil) ingresó en la clausura el 16 de abril de 1927, curiosamente la misma fecha en que nació el Papa.
Esta coincidencia es la que ha permitido que pudieran conocerse hoy, según la dedicatoria, en la que la hermana centenaria asegura con “letra clara” que reza por él. También incluye unos versos de la oración de san Bernardo para decirle: “Mira la estrella, invoca a María”.
La hermana fue recibida por Benedicto XVI en la Nunciatura Apostólica, adonde llegó acompañada por la superiora del convento, madre María, y el capellán, Ángel Moreno, así como otra monja de los Sagrados Corazones. Tras el encuentro, que duró unos minutos, la monja comentó a sus acompañantes que volvía “muy contenta” por haber podido conocer personalmente al pontífice. La Nunciatura Apostólica la invitó expresamente a conocer al Papa durante su estancia en Madrid para presidir los actos principales de la Jornada Mundial de la Juventud. La “decana” de la clausura mundial fue abadesa entre 1951 y 1972 y luego cocinera hasta los 95 años, momento en que tuvo que conformarse con ser ayudante de cocina, pues las fuerzas le flaqueaban, aunque hoy sigue entre los fogones.