Netflix hizo, por fin, honor a su nombre cuando anunció un esperado servicio que permitirá a sus suscriptores descargar filmes y programas televisivos a sus ordenadores personales a través de internet.
Los clientes que lo deseen podrán continuar recibiendo sus DVD por correo tradicional, pero también tendrán la opción de acceder a los cerca de mil títulos -una pequeña fracción de los más de 70.000 de que dispone el servicio por correo postal- si utilizan una tecnología que permite ver los programas prácticamente al mismo tiempo que se descargan en la computadora.
Netflix no es, por supuesto, la primera compañía en ofrecer un servicio de estas características.
El gigante informático Apple y el del comercio electrónico Amazon llevan más de un año ofreciendo la entrega electrónica de productos audiovisuales, mientras que MovieLink o CinemaNow han convertido la visita al vídeo club en una reliquia del pasado.
Pero el tirón de Netflix y sus más de 6,3 millones de suscriptores -un 12 por ciento del mercado del alquiler de DVDs en EEUU- podría dar un empujón a una vía de distribución que todavía está en pañales.
Al igual que sus competidores, la compañía de Los Gatos, en California, se enfrenta a importantes obstáculos de naturaleza tecnológica, como los problemas derivados de compatibilizar los formatos de internet para la televisión, la instalación del software para ver las películas o la necesidad de contar con una conexión a la red de alta velocidad.
A esto se suma -y esta ha sido una de las principales críticas a Netflix- que sólo está disponible para los usuarios del sistema operativo “Windows”, de Microsoft, con lo que quedan excluidos los usuarios de Apple (que probablemente, por otra parte, opten de todas maneras por su propia tienda online “iTunes”).
A ello se suman las trabas comerciales, principalmente los temores de los estudios cinematográficos a que la distribución por internet de alas a la creciente piratería de películas y, sobre todo, el temor a aplastar sus propias vías de distribución.
El propio Reed Hastings, presidente ejecutivo de Netflix, señaló que la adopción universal de esta tecnología todavía tardará años en llegar, aunque insistió en que “éste es el momento adecuado para que Netflix de este primer paso”.
“Llamamos a nuestra compañía Netflix en 1998 porque creíamos que el alquiler de vídeos en internet representaba el futuro”, dijo Reed.
Netflix llevaba años planeando este servicio, que llega dos meses antes de que su gran rival Blockbuster lance su propio programa de alquiler online de películas.
Todo esto previsiblemente recrudecerá la competición entre ambas empresas, que no sólo se enfrentan en el mercado sino también en los tribunales: Netflix demandó a Blockbuster por infringir las patentes de su propiedad, es decir, copiar su rompedor modelo de negocio, mientras que Blockbuster hizo lo propio y acusó a su rival de violar las leyes que prohíben el comportamiento monopolístico.
Sea como fuere, los resultados de estas iniciativas tardarán en hacerse notar, ya que tenemos DVD para rato.
Como señaló el propio Hastings, el mercado de la distribución electrónica es “microscópico. El DVD continuará reinando durante mucho tiempo”. (EFE)