La renovación de la mesa directiva de la Cámara de Senadores está moviendo las negociaciones y conversaciones entres los actores políticos.
Se juegan muchos intereses y más aún en pleno periodo electoral de cara a las elecciones municipales y los futuros comicios generales, cuyas internas serán el próximo año. Están en la mira varios cargos entre los que se pueden citar cupos en la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría General de la República y el Tribunal Superior de Justicia Electoral.
En esta última institución, tanto la ministra María Elena Wapenka como Alberto Ramírez Zambonini cumplirán 75 años, edad límite para permanecer en el cargo. La primera cumplirá el 14 de mayo y el segundo el 21 de abril de 2022.
Ambos espacios son apetecidos por todos los sectores políticos. En el caso de Ramírez Zambonini, las fuerzas que llevarán a llenar ese cupo dependerán del resultado de las internas partidarias dentro del PLRA, a realizarse en junio.
En el caso de Wapenka, dos sectores se pulsean por ese cupo, considerando que es del tercer espacio: el Frente Guasu y Patria Querida. Este último sustenta que tiene legisladores en ambas cámaras.
El cupo colorado es ocupado actualmente por Jaime Bestard, quien había conseguido en el 2018 que la Sala Penal de la Corte declare su inamovilidad.
Sin embargo, en el ámbito político trasciende que el cartismo baraja plantear también negociar su salida porque le perdió confianza.
El sector de Honor Colorado siempre apostó por la figura de Wildo Almirón o Darío Filártiga. Ambos gozan de la confianza absoluta de Horacio Cartes y son considerados hombres leales que defienden los interese del sector.
Las movidas en el TSJE se darán en un periodo sensible del proceso electoral de cara a lo que será el 2023. Estas negociaciones deben cerrar antes de fin de año para que se pueda encaminar el llamado correspondiente en el Consejo de la Magistratura, atendiendo que deben cumplirse plazos.
CONTRALORÍA Y CORTE. Las conversaciones también proyectan un cupo en la Corte Suprema de Justicia. La ministra Gladys Bareiro de Módica es la próxima que debe dar un paso al costado, pues cumplirá 75 años y debe jubilarse. La misma había ingresado con el respaldo del PLRA y hoy su cabeza ya está en la ronda de negociaciones.
El otro espacio sensible que está en la mira es la Contraloría. Hoy está al frente el colorado Camilo Benítez, un referente del actual vicepresidente Hugo Velázquez.
Quedó al frente de la institución tras la renuncia forzada de Enrique García, a quien se le había impulsado un juicio político y antes de la definición dimitió. Era un cupo de la oposición, pero hoy está en manos de los colorados.
Este espacio se conversa para mantenerlo para el sector del PLRA, donde el llanismo tiene mayor peso.
Se baraja también la suerte del actual defensor del Pueblo, Miguel Ángel Godoy, quien prácticamente perdió el respaldo político tras una serie de desatinos y polémicas generadas. Este espacio siempre fue reclamado por Patria Querida. La próxima semana se darían definiciones en el Senado, lo que dará paso a la concreción de las tratativas.
Mesa directiva endulza el acuerdo
Ninguno de los candidatos hasta el momento tiene la mayoría necesaria para imponer al nuevo presidente en la Cámara de Senadores.
Mientras que Óscar Cachito Salomón apuesta a lograr su reelección en un periodo clave del proceso electoral, el sector del Frente y los bloques liberales, más otros sectores de la oposición, están buscando que uno de sus integrantes pueda liderar la Cámara Alta. Están en la danza de nombres Fernando Lugo, Víctor Ríos y hasta el propio Blas Llano, quien se posicionó en los últimos días con la guerra política con el director paraguayo de Yacyretá, Nicanor Duarte Frutos.
La elección de esta mesa directiva cobra mayor apetencia política por dos factores. El primero, por el escenario existente donde el presidente Mario Abdo Benítez sigue embarrado con la crisis y es amenazado permanentemente por juicio político. Y segundo, por el proceso electoral que se aproxima con las municipales y las generales.