Opinión

Difícil hacer apuestas

Luis Bareiro – @LuisBareiro

Si tuviéramos que describir al Paraguay utilizando alguna metáfora diría que somos como un interminable partido so’o, una disputa donde nadie confía en los árbitros, las reglas no se aplican para todos o se aplican mal o sencillamente no se aplican, a la hinchada solo le interesa que gane su equipo –no importa que juegue sucio–, es difícil determinar para quién juega en realidad cada jugador y hay una minoría que observa tranquila porque sabe que es dueña de la pelota, y cree que puede parar el juego cuando se le dé la gana (lo mismo creyeron en Chile).

Este caos organizado (porque no es un accidente) explica la serie de situaciones desconcertantes que vivimos a lo largo de las últimas semanas. En curiosa coincidencia con la visita de un organismo multilateral que evalúa y sanciona a países que hacen poco y nada por combatir el lavado de dinero, cayó el hermano mayor del ex senador Óscar González Daher, Ramón, por dedicarse a lo que hasta el último ciudadano de Luque siempre supo que hacía: usura.

La Fiscalía descubrió de repente que los hermanos prestaban miles de millones a tasas extorsivas, que se quedaban con las propiedades de sus clientes, y que había un ejército de fiscales y jueces oficiándoles de cobradores compulsivos merced a que Óscar presidía el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Con cara de sorpresa revelaron que movían fortunas en el sistema financiero sin que nadie les haya preguntado nunca de dónde salía la plata.

A este caso le siguió un verdadero bombazo: un juez brasileño ordenó la detención del ex presidente Horacio Cartes, acusándole básicamente de haber dado protección y financiamiento a su amigo Darío Messer, el cambista de los cambistas brasileños sindicado como cerebro de una organización criminal montada para lavar miles de millones de dólares provenientes de la evasión, las coimas y el tráfico ilegal en el Brasil.

Curiosamente, hasta que se presentara esta denuncia, los críticos de Cartes insistían en que la Fiscalía paraguaya debía investigar su vinculación con Messer. Sus empleados, por el contrario, afirmaban que no había una sola razón para que el tabacalero fuera molestado por el Ministerio Público.

Ahora es el propio Horacio quien insiste en que la Fiscalía local lo investigue (no la brasileña) y sus detractores quienes alegan que no hay garantía de que la Fiscalía local iniciará una pesquisa seria en su contra. El cartismo político y mediático intenta convertir el caso en causa nacional, alegando el presunto avasallamiento imperialista del Brasil al pretender juzgar delitos cometidos en Paraguay.

La verdad es que hasta ahora no ha llegado oficialmente ningún pedido de detención del ex presidente, que cualquier solicitud deberá ser tramitada ante la Justicia paraguaya, como ha ocurrido cientos de veces, y que hay acuerdos internacionales de combate al crimen organizado que permiten iniciar acciones judiciales en cualquier país. Por ahora, Cartes respira tranquilo ya que una medida cautelar revocó su orden de detención, aunque sabe que esta se puede volver a activar en cualquier momento.

Por de pronto, sus huestes políticas ya anunciaron que blindarán al tabacalero con doble fuero parlamentario, aunque ninguno de los delitos de los que lo acusan tenga relación con actividades legislativas.

El que sí tenía fueros era el senador Paraguayo Cubas, a quien una mayoría de sus colegas colorados, llanistas y patriaqueridistas decidieron expulsar de la Cámara pretextando la serie de bochornosos excesos en los que incurrió el polémico legislador; excesos reales, hay que decirlo, pero que palidecen ante la montaña de delitos de los que son sospechados varios atorrantes que permanecen atornillados en sus curules.

Cubas se comportaba a menudo como barrabrava, con arranques misóginos y xenofóbicos, pero también decía terribles verdades que ponían de cabeza a los poderes fácticos del país. Claramente, fue lo segundo y no lo primero lo que determinó su suerte.

Este largo partido so’o incluyó la detención de la ex diputada Tarragó en EEUU, el retorno a prisión del diputado Quintana y los tradicionales cortes de luz y agua para crear ambiente. Hay de todo, tío. Expulsiones antojadizas, nacionalismos rentados, árbitros bajo sospecha y una hinchada al borde de la avalancha. Así es difícil hacer apuestas… sobre todo porque estas también están en la polémica.

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