Salazar, nacida en la provincia de Imbabura en 1981, procesó por corrupción al expresidente del país, Rafael Correa (2007-2017), quien vive desde hace algunos años en Bélgica, desde donde insiste en su inocencia y cuestiona a la fiscal general por sus procesos.
Con frecuencia se refiere a Salazar como la “fiscal 10/20", por el resultado de una de las pruebas en el proceso de selección que llevó por primera vez a una mujer afrodescendiente a liderar el Ministerio Público de Ecuador.
Advirtió violencia. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales; doctora en Jurisprudencia, Ciencias Políticas y Sociales, abogada y máster en Derecho Procesal con mención penal, Salazar ya había advertido en diciembre pasado de una “escalada de violencia”, luego de que destapara el caso ‘Metástasis’, llamado así por la forma en la que la corrupción, como si fuese un cáncer, se ha extendido a varios órganos del Estado.
Ese proceso se originó en las diligencias para determinar las causas de la muerte en prisión del presunto narcotraficante Leandro Norero, que llevaron a la Fiscalía y a la Policía a analizar el contenido de sus teléfonos celulares, en los que se encontraron conversaciones que daban cuenta de las presuntas relaciones, negociaciones, entrega de sobornos y manipulación del sistema de justicia y de algunos de sus operadores.
Salazar asegura que, a raíz de la muerte de Norero se desprendieron indicios de una estructura criminal incrustada en todos los niveles del Estado y vinculada directamente al narcotráfico.
Durante una de las audiencias del caso, Salazar denunció un presunto plan para asesinarla y ahora usa chaleco antibalas y cuenta con un fuerte contingente de seguridad. EFE