Arte y Espectáculos

“Deseo la vivencia de una cultura contemporánea”

Por Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

El pedagogo teatral, director y coreógrafo de actores y bailarines Wal Mayans, creador e investigador de la técnica Teatro Primigenio con su grupo Hara Teatro del proyecto Tierra Sin Mal, cuenta sus proyectos y hace un repaso por su carrera de 46 años.

–¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del arte?

–Nunca concurrí ni estudié en escuelas de teatro en Paraguay. Aprendí mirando a los respetados actores y directores teatrales y coreógrafos de danza. Sin embargo, no me quedé con la experiencia específica de ellos, mis inquietudes eran muy diferentes.

–¿Quiénes fueron tus grandes maestros en el exterior?

–Mi formación real comenzó en International School Of Theatre Anthropology (ISTA) de Dinamarca, fundada y dirigida por el italodanés Eugenio Barba. Además, tuve maestros como Darío Fo, Jerzy Grotowski, Ingemar Lind, y estudié con el mejor alumno de Étienne Decroux, pantomima geométrica. Mis mejores maestros fueron también los orientales Sanjukta Panigrahi (danza odissi de India), Katsuko Azuma (danza buyo de Japón), made passet tempo (Indonesia), entre otros.

–De lo aprendido, ¿qué aplicaste en Paraguay?

–Mis estudios y experiencias no son fáciles de transmitir, por el método disciplinado como yo recibí de mis maestros, en aislamiento, en convivencias de montañas. Por respeto y por rendir culto a ellos, la transmisión no se da a través de un simple taller; no pasaría estas experiencias a cualquiera que no esté preparado para recibirlas. Fuimos preparados para ser maestros y pedagogos, resistir todo y transmitir solo a aquellos que lo sepan ver.

–¿Cómo ves el crecimiento cultural en nuestro país?

–Pasaron casi 20 años de mi vuelta al país y veo que no hay cambios. Hay acumulaciones de información pero no el desarrollo de ninguna revolución cultural. Nosotros somos técnicos y pedagogos, faltan gestores culturales que preparen los caminos para transitarlos y las casas para habitarlas, para poder desarrollar y transmitir las experiencias.

–Sin apoyo es muy difícil...

–Sin casa y con financiaciones esporádicas para los grupos de arte es imposible sostener ningún tipo de propuesta de vida. Todas las tentativas nacen, caminan dos pasos y luego terminan y caen, no tienen procesos y al no tenerlos fracasa, no crece ni mejora su aporte en y para sí mismo ni para la sociedad.

–¿Qué es el Teatro Primigenio?

–Lo mío es y lo llamé Teatro Primigenio, apegado a la búsqueda del propio origen, no de cultura o país, sino buscando restituir el cuerpo y la mente de la persona. No tiene nada que ver con los indígenas u otra cultura primitiva; en realidad, busca el impulso primero dentro del ser humano para mejorar y lograr modificar los comportamientos propios que ya se encuentran influenciados por las aculturaciones, como la religión, cultura barrial temporal, familiar, etc., todo aquello que se te fue impuesto, para que uno pueda decidir, todo lo que fue una educación cerrada y no posibilitó la propia iniciativa.

–¿Proyectos actuales?

–Luego del trabajo La razón del caos, que fue muy enriquecedor con 50 personas involucradas, seguimos montando la obra Los exiliados, sobre la época stronista, con el apoyo del Fondec. Además, continuamos trabajando en torno a la propuesta Damiana, una obra para estudiantes en el teatro Tierra sin Mal, y como grupo se siguen desarrollando los trabajos para los jóvenes y con los jóvenes.

–¿Cuáles son tus objetivos?

–Deseo la vivencia de una cultura contemporánea, que se la siga desarrollando que determinará el planeamiento vanguardista en el Paraguay, de proyección nacional e internacional.

–¿Y con el Ballet Nacional?

–Colaboro en el cambio del estilo y vida del Ballet Nacional. El proceso es largo, duro e interesante. Muchos cambios se van dando. Estamos en la búsqueda del esquema y aporte paraguayo, una danza paraguaya que no por fuerza deba ser folclore.

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