“Comer más sano implica tener una alimentación lo más equilibrada posible”. Es decir, ingerir diariamente frutas, verduras, lácteos, carnes, todo de manera moderada y en porciones adecuadas.
La especialista en nutrición admitió que las personas acostumbran a excederse en el consumo de alimentos no saludables, pero “lo importante es darse los gustos con moderación”, recomendó.
BALANCE. Una dieta equilibrada está distribuida en tres comidas principales al día que incluyen pequeñas colaciones entre cada periodo para contrarrestar el hambre que suele atacar.
Por ejemplo, el desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde, merienda, cena y colación nocturna. Pero cuidado, los snacks no deben sobrepasar de 100 a 150 calorías por cada ingesta.
“Siempre y cuando los alimentos elegidos sean los adecuados y no superen el valor calórico indicado dependiendo de la necesidad nutricional de cada persona”, aclaró la licenciada Sosky.
Añadió que tras las comidas principales podemos comer algo liviano y saludable cada tres horas en promedio, permitiendo un reposo digestivo mínimo de dos horas.