Hoy meditamos el Evangelio según San Marcos 10,1-12.
El papa Francisco a propósito del evangelio de hoy dijo: “El Evangelio de San Marcos relata que los fariseos, precisamente para ponerlo a prueba, plantearon a Jesús esta cuestión sobre el divorcio.
Quienes querían poner en dificultad a Jesús, en efecto, no le planteaban jamás una problemática abierta. Preferían, en cambio, recurrir a la casuística, siempre al caso pequeño, preguntándole: ‘¿Es lícito esto o no?’.
La trampa que querían tender a Jesús está implícita en este modo de ver las cosas. Porque detrás de la casuística, detrás del pensamiento casuístico, siempre hay una trampa, siempre. Una trampa contra la gente, contra nosotros y contra Dios, siempre...
El Señor, sin embargo, no se detiene en esta primera respuesta y de la casuística va al centro del problema. Es más, va precisamente a los días de la creación, recurriendo a una referencia bíblica tan bella del libro del Génesis: ‘Desde el inicio de la creación, Dios los hizo varón y mujer; por ello el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne. Así ya no son dos, sino una sola carne’.
… Y muy poético es precisamente el encuentro entre Adán y Eva. A ellos Dios les recomendó seguir adelante juntos como una sola carne.
[...] Esta es la historia del amor. Esta es la historia de la obra maestra de la creación. Y ante este itinerario de amor, ante este ícono, la casuística cae y se convierte en dolor. Dolor ante el fracaso: Cuando deja al padre y la madre para unirse a una mujer, hacerse una sola carne y seguir adelante, cuando este amor fracasa –porque muchas veces fracasa– debemos sentir el dolor del fracaso.
Y precisamente en ese momento debemos también acompañar a esas personas que tuvieron ese fracaso en su amor. No hay que condenar, sino caminar con ellos...”.
(Frases extractadas de https://www.pildorasdefe.net).