País

¿Cuál es la gloria del Padre?

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Juan 15, 1-18.

Comencemos por el final: “En esto es glorificado mi Padre: En que deis mucho fruto y seáis discípulos míos”.

La gloria de todo un Dios, Omnipotente, Omnisciente, Eterno, es que unas pobres criaturas den fruto. Suena descabellado, pero lo dijo Dios mismo. Esto es así porque Dios es Padre. Es más: De Él procede toda paternidad (cfr. Efesios 3, 15).

No olvidemos nunca que la paternidad de Dios no es una metáfora que utilizamos para explicar su forma de actuar, acudiendo a una palabra humana que nos evoca ternura y protección. Es exactamente al revés: la paternidad es una palabra divina que nosotros hemos decidido utilizar para denominar también a nuestros progenitores.

De ese modo, entendemos que la gloria del Padre es que demos mucho fruto: Para un padre no hay mayor anhelo ni mayor orgullo que la fecundidad de sus hijos.

Verlos crecer, cumplir sus sueños, acometer proyectos, dejar una huella. A los padres y madres se les llena el pecho y la boca de orgullo cuando hablan de los logros de sus hijos.

Pues nuevamente hemos de decir que eso no es más que una imagen de lo que le sucede a Dios: Utilizando nuestro pobre lenguaje humano, podemos afirmar que el Padre Eterno tiene el pecho henchido de regocijo cada vez que piensa en nosotros. Es el labrador que se empeña por todos los medios para ver fructificar su campo: “¿Qué más se puede hacer por mi viña, que no haya hecho yo?” (Isaías 5, 4).

Pero dar fruto tiene una condición ineludible: reconocer en Cristo a la vid y estar unidos a Él. Que nuestros pensamientos, que nuestros anhelos, que nuestros miedos, que toda nuestra vida pasen por su Corazón. Que no haya ni un acierto ni un fallo que no pasemos por el crisol de su Amor. Que no haya en nuestra intención ni el más mínimo atisbo de vanagloria. Que Jesús, Alfa y Omega, no solo sea el fin de nuestras acciones, sino también el principio.

(…) Ser discípulo de Cristo implica compartir su destino: en nuestro caso, abrazando la Cruz en las modestas ocasiones que nos ofrece la vida ordinaria.

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/evangelio-feria-iv-quinta-semana-pascua/).

Dejá tu comentario