Sucesos

Crece la presunción de feminicidio en caso Dahiana, que sigue desaparecida

La pareja de la joven madre habría confesado a policías el hecho, pero no está confirmado por los investigadores. Dos de los fiscales fueron recusados por la defensa del principal sospechoso.

Por tercera vez, bomberos voluntarios y agentes policiales verificaron un pozo ubicado en un terreno baldío de J. Augusto Saldívar, en busca de Dahiana Espinoza (21), pero sin poder encontrarla.

Los intervinientes llegaron hasta el lugar, luego de una versión que habría dado a los agentes policiales Joel Guzmán Amarilla, concubino de Dahiana y principal sospechoso, que supuestamente confesó haber dado muerte a la mujer.

El comisario Rubén Paredes, jefe de la Brigada de Policía del Departamento Central, indicó que la información no puede ser tomada como algo oficial, pero sí como un elemento de la investigación.

Amarilla, camino a la Penitenciaría de Tacumbú, habría admitido a los uniformados que lo trasladaban que acabó con la vida de su pareja y depositó el cuerpo en el mencionado pozo.

A muy tempranas horas un equipo de profesionales llegó hasta el kilómetro 28 de la ruta 1 y comenzó de vuelta un minucioso trabajo.

Los expertos indicaron que no será fácil la búsqueda debido a que los vecinos amontonaron basura y escombros para tratar de tapar un olor nauseabundo que emanaba de las profundidades del pozo, que tendría unos 45 metros de profundidad.

Los investigadores llegaron nuevamente al lugar, luego de recoger versiones de vecinos y de familiares que dieron pistas sobre el relacionamiento que tenía Dahiana con su pareja.

La mujer habría dicho a su madre que el ahora detenido le habría hecho un comentario, que tomó como broma, de que si llegaba a matarla, la tiraría en ese pozo.

El pozo se encuentra en inmediaciones del lugar donde Dahiana tenía un puesto de venta de remedios yuyos, a la vera de la ruta 1.

Carnicero. Trabajando en ese sitio, la mujer conoció a César Brítez, que se dedicaba a la venta de carne, con quien la mujer pasó a trabajar.

El hombre también se encuentra imputado en esta causa por violación a la Ley de Armas y está con medidas alternativas a la prisión.

Su establecimiento, donde realizaban confinamiento de vacas, fue allanado por el Ministerio Público y recogieron varias evidencias relevantes.

Por otra parte, los fiscales Daisy Sánchez y Joel Cazal, que estaban trabajando en el caso, fueron recusados por la defensa del principal sospechoso.

La recusación se da bajo el argumento de violación al derecho de la defensa, según fuentes del procedimiento. “Supuestamente, porque no se le dio copia de la carpeta fiscal manifiesta que se le violó el derecho a la defensa y que no accedió a la carpeta, cosa que no es cierta, porque el abogado firmó al dorso de la hoja y leyó completito”, indicó Sánchez a Radio Monumental.

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