De no haber sido abortada desde un comienzo la propuesta del Ministerio de Hacienda y la Receita Federal del Brasil, de reducir de 300 a 150 dólares el cupo de compras para ciudadanos de su país en Ciudad del Este, esta hubiera sufrido un efecto devastador.
No es difícil imaginar el desolador panorama en que la zona hubiera quedado sumida si la ya de por sí menguada actividad comercial sufría un cimbronazo de esas características. La principal consecuencia se revelaría en una pérdida generalizada de empleos –afectando casi en la misma medida a ciudadanos paraguayos y brasileños– y en una merma en la recaudación de impuestos.
La afortunada intervención de la senadora brasileña Gleisi Hoffmann, del Partido de los Trabajadores –una antigua aliada del Paraguay, que ya tuvo una actuación favorable hacia nuestro país cuando el Senado del Brasil analizaba la ratificación del acuerdo que posibilitó el incremento del pago al Paraguay por cesión de energía eléctrica no consumida de Itaipú–, evitó que sucediera lo peor.
La situación, no obstante, debe llevar a las autoridades del Gobierno y a las fuerzas vivas de Ciudad del Este –así como de Pedro Juan Caballero y Salto del Guairá-– a plantearse seriamente la necesidad de diversificar la actividad económica de la región limítrofe, a fin de tornarla menos ultradependiente del Brasil.
Si las cosas se toman con la formalidad que la situación requiere, es posible delinear un plan estratégico destinado a producir la reconversión de esa zona del país, orientándola hacia una actividad productiva con proyección en el largo plazo. Tanto a nivel legislativo como tributario es dable plantear los incentivos que sean del caso para favorecer la instalación de industrias y fábricas maquiladoras.
Un trabajo coordinado entre el sector público y el privado así como la activa colaboración de las autoridades brasileñas, tendiente a insertar a Ciudad del Este en las cadenas productivas de su país, facilitarán que la capital del Alto Paraná pueda ser un polo de desarrollo fronterizo.
En el diseño y la implementación de estos planes debe contarse con el concurso de organismos financieros tales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), que poseen probada experiencia en el impulso de este tipo de proyectos.
Una iniciativa de esta envergadura es ciertamente ambiciosa, pero ha de ser puesta en marcha cuanto antes si lo que se pretende es sacar a Ciudad del Este de la constante zozobra y dar a quienes la habitan una posibilidad real de superación.