El pasado 16 de julio, la Conferencia de Religiosos de Paraguay (Conferpar) realizó una peregrinación en el centro de Asunción que incluyó una parada frente al Congreso. La Policía Nacional “detectó” que el sacerdote jesuita Alberto Luna pretendía enseñar una carpeta archivadora que al abrir decía: “Reforma del Transporte Público ya”, y lo obligó a dejar a un lado su pequeño cartel para poder continuar en la marcha o de lo contrario iba a ser detenido.
“Me huele a tiempos pasados, donde la calle era de la Policía”, fue lo señalado por el sacerdote respecto a lo acontecido. Varias religiosas y religiosos también portaban carteles dirigidos a la clase política.
Desde la Policía Nacional, el comisario Ricardo Chaparro, indicó que el sacerdote, con ese reclamo, pretendía desnaturalizar la peregrinación, mientras que el viceministro de Seguridad Interna, Óscar Pereira, precisó que “se contamina una procesión religiosa”.
“Era una manifestación religiosa inofensiva, en la cual, el jesuita Alberto Luna decidió mostrar un cartel más inofensivo, porque decía ‘reforma del transporte público ya’, nada que fuera agraviante, o que fuera un peligro para la seguridad, o que fuera manifiestamente político. Y sin embargo, la Policía actúa como si fuera en la época de Alfredo Stroessner cuando la calle era de la Policía”, señaló el médico y analista Alfredo Boccia, trayendo a colación la famosa frase del ministro de Educación de entonces, Carlos Ortiz Ramírez.
Boccia observó que el episodio vivido se remite al Paraguay de 1980. “Dicen que el cartel estaba contaminado. El comisario que decidió eso, decidió convertirse en el censor de qué carteles sí y qué carteles no, y decidió actuar en consecuencia y amenazarlo con llevarlo preso. Esto es Paraguay de 1980”, precisó.
Dijo que persisten rezagos de la dictadura: “bolsones tarados, idiotas, ignorantes, que se atreven a tomar este tipo de decisiones. Idiota, ¿por qué? Porque si dejaban pasar al pobre padre jesuita con su cartelito, además, pequeño, no hacía ninguna referencia, no hubiera sido noticia. Hoy estamos hablando del tema, varios días después, y el hecho salió en una página entera en los diarios”, remarcó.
“¿Ignorante por qué? Porque actuaron contra la ley. Es la Policía la que está contraviniendo la ley de la libre expresión y de la libertad de tránsito”, destacó. Finalmente, dijo que el procedimiento fue completamente inefectivo, porque logró exactamente el efecto contrario.
“El comisario que decidió hacer eso, simplemente consiguió un bumerán para el objetivo que buscaba, el objetivo contrario. Ahora, el cartel de Alberto Luna es noticia, es famoso”, afirmó.
Autoritarismo. Para el escritor y periodista Bernardo Neri Farina, lo que ocurrió con el padre Luna “es una muestra de que el temperamento autoritario sigue latente en nuestro país”. Añadió que parecería una ridiculez lo que pasó, pero que es dramático en su simbología.
“En 1989, comenzamos un proceso que no termina de consolidarse... Si pudieran volver a la crueldad del stronismo, lo harían. Estamos a un tris de eso”, dijo.
Advirtió que en el Gobierno existe “la voluntad de un personaje cuyo poder se va expandiendo peligrosamente”.
“La función de la Policía es velar por el orden público, pero exhibir un cartelito no es un hecho violento. Que a ellos les guste o no les guste, es problema de ellos”, indicó la abogada Teresa Flecha.
Aseguró que se ven rasgos del stronismo, donde no permitían ni siquiera pensar, y pareciera que intentan volver a ese camino. Destacó que la Iglesia Católica se caracteriza por defender cuestiones sociales y por lo tanto el cartel de Luna “no desnaturaliza nada”.