Castro en un discurso en el que, al igual que otros mandatarios, calificó de “barbarie” el asalto policial a la embajada de México el 5 de abril para detener al ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.
El gobernante de México, Andrés Manuel López Obrador, abogó por que no se vuelva a cometer “una canallada” como el asalto a la legación diplomática y propuso que se acompañe a su país “suscribiendo la denuncia en el Tribunal de Justicia Internacional”.
En la reunión no estuvo el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien fue representado por la canciller Gabriela Sommerfeld.
Ante eventuales divisiones en torno a la aprobación de sanciones y una condena unánime, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció a favor de que no se requiera el consenso para tomar decisiones en el bloque.
“BARBARIE”. Petro dijo que el asalto a la embajada ha provocado “un malestar, incluso global” al que los gobiernos deben prestar atención. “La barbarie puede penetrar en nuestro pedazo de continente”, advirtió.
“Ecuador ha violado la Convención Americana” porque “ha violado el derecho de asilo, el derecho al debido proceso”, añadió.
El impactante operativo en Quito para detener a Glas llevó a López Obrador a romper de inmediato relaciones diplomáticas con Ecuador. Nicaragua lo hizo un día después.
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó que la “irrupción violenta” a la embajada mexicana “es un acto hostil inaceptable que merece el más categórico rechazo”.
Algunos de los presidentes pidieron restituir a Glas su condición de asilado y que Ecuador le entregue un salvoconducto para que pueda salir del país.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso crear una comisión para revisar el estado de salud de Glas, un tema presente en el proyecto de declaración que discutían en privado.
“Nosotros como país no solamente nos solidarizamos con el pueblo, con el Gobierno mexicano y que vamos a acompañar también en las esferas internacionales y estratos judiciales esta demanda que nos parece absolutamente correcta para sentar un precedente definitivo para que esto no vuelva a repetirse nunca”, expresó el presidente de Bolivia, Luis Arce en su intervención.
Arce expresó su total “solidaridad” con el pueblo mexicano con López Obrador y destacó la larga trayectoria de ese país que defiende el derecho al asilo que abrió las puertas a muchas personas en Latinoamérica. El gobernante ecuatoriano se declaró el lunes de la semana pasada dispuesto a “resolver cualquier diferencia” con México, pero advirtió que “la justicia no se negocia”. Glas se refugió en la embajada mexicana en diciembre pasado, antes de que la justicia le dictara orden de prisión por acusaciones de corrupción durante su gestión como mano derecha del ex presidente Rafael Correa (2007-17).